Punto en boca

domingo, 25 de febrero de 2007

Garota de Ipanema

Tras una fiesta en casa de una amigo común ella se levantó y se sentó al lado de la piscina, había sido la primera en irse a dormir, no era de las que aguantaba para ver como todo decaía tristemente. Sin embargo se levantó antes de sus 8 horas acostumbradas de sueño…

Se puso un cd con canciones de antaño, todas muy suaves en el reproductor de mp3, se puso los cascos, era Fred Astair cantando dancing in the dark y con una toalla se cubrió para resguardarse del friski de las mañanas en la sierra, se sentó en una hamaca con un vaso de zumo de naranja recién exprimido del tetabrick (quién dijo abre fácil?), se puso las gafas, odiaba estar sin maquillar, sabía que esa no era ella realmente.

El amanecer tras los setos se hizo esperar, pero ella no tenía ninguna prisa, ninguna en particular, allí estaba ella, con unos vaqueros rotos, una camiseta heavy gastadilla y una toalla de terciopelo que la resguardaba, toda esa piel que no se había puesto de gallina con el frescor matutino.

Él se había levantado para ir al baño y la vio en el patio, totalmente relajada bebiendo su zumo de naranja y mirando al infinito, respirando ese aire fresco con aroma a césped recién regado. Se sentó en la tumbona de al lado.

La miró con ojos globulosos por la falta de sueño y el cansancio acumulado, volvió a por unas gafas de sol y la inquirió con la mirada que estaba haciendo ahí a esas horas, ella le dio el vaso de naranja…

-No, gracias.

Después ella señaló el horizonte, y le ofreció un casco, ahora sonaba la Garota de Ipanema. Él cogió el casco y ella tras sus enormes gafas oscuras le dedico una sonrisa.

Ambos se quedaron allí viendo amanecer.

1 comentario:

SABOTAJ/GE dijo...

eres tan prolífica que me da miedo, y creo que eso es bueno (sea cual sea el origen de las entradas)