Punto en boca

domingo, 4 de marzo de 2007

Clint Eastwood

Esta es la historia de un beso:

Empezó como algo torpe, bruto, fútil, como un cometa, incomprensible y esquivo, pero improvisado, un regalo sorpresa que descoloca.

Después se convirtió en algo tremendamente atractivo, pero amargo, aprovechó su cercanía para volverse lo más duro que una mujer tenga que superar.

De ahí, vino Baco y trajo a un elegido por la inmadurez, a mostrar que el alcohol nunca trae nada bueno, sólo disgustos e incomprensión, no sirvió más que para acrecentar el dolo y el desconcierto que este me producía.

De ese dolor salió una dulce venganza, la mejor de las que se puedan tener, de las que no se vuelven a ver, de las que sólo se recuerdan por el bienestar espiritual en la autoestima que producen.

El verano y el calor, trajeron a uno de esos besos que no se olvidan, ni a ellos que los dan, pero fue efímero y trajo más amargor y heridas, pero seguía sin hundir en el fango.

El intento de superar ese amargor y la simpatía hicieron que la felicidad y la amistad se confundieran y trajo una semana de besos confusos y raros.

Tras una época de meditación y de perseguir imposibles, un rayo de luz efímera con vanas promesas trajo alegría, sentimientos fuertes, visceralidad… de todo menos paz espiritual.

La más dulce las ponzonas vino al quite de ese dolor, pero se fue como entró dejando una melancolía por aquella agradable sensación, de las más dulces sentidas.

Pasado el tiempo vino una historia de un beso que se vio interrumpida por una pérdida y siempre se quedó por acabar. Los puntos suspensivos también son una manera de terminar.

A este beso le siguió otra historia muy parecida, sin terminar, pero con un punto por determinar, al final resultó final.

Un beso de generación JASP continuo a estas historias, dejó dolor, confusión, marca profunda, pero sobre todo ganas por luchar y seguir adelante y buscar algo de verdad y no historias.

El beso más esperado llegó fue tan largo, que me resultó corto, pues fue interrumpido por Baco (mira que le odio).

A este, como en una ocasión anterior, vino otro muy dulce, con el perfume de la venganza y el desencanto, un pico de San Valentín, un beso mal expresado.

A este, le siguió un beso que nunca llegó a lo que se esperaba en lo sentimental.

Entre ellos, hubo muchos, dados con los ojos, uno robado que se dio sin esa intención, uno a una chica y otros de juegos inocentes…

Gracias por todos esos besos que me han dado en la vida.

Cuando me sienta mejor, quizá dé alguno más.

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