Punto en boca

martes, 15 de mayo de 2007

La violetera


Algun día tengo que aprender a bailar bailes de salón.


Algún día me iré a un sitio caro, usaré un perfume con base ambarino, que son muy misteriosos, me pondre un bonito vestido negro de corte Audrey, me pintare los labios de un rojo apagado y me hace un moño italiano.


Esperaré en una mesa a un hombre de personalidad asombrosa y olor a madera, y trajeado que cogerá mi mano, la pondrá sobre su hombro y me invitará a bailar un swing, pondrá su mejilla contra la mia y aspiraré el olor de su colonia en su piel mientras nos movemos con soltura por al pista, no me mira, lo miraré de reojo intentando no esbozar una sonrisa, que se me escapará a cada giro.


Intentaré no resbalar con los zapatos de salón y el me cogerá casi como si me fuera a romper, pero también como si me fuese a escapar.


La canción terminaría, nuestras respiraciones serían más veloces, me besaría en la mejilla castamente y me sentaría de nuevo en mi mesa.


Si es bueno le daría mi telefono. Si es muy bueno le daré todas mis noches.

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