Punto en boca

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Bard song


Tras un largo camino, el grupo de guerreros entraron el la casa de la bruja hechicera elfa Grird, era una casita resguardada entre unas rocas y unos arboles no muy altos, unas cuantas higueras y un roble, debe ser para sus baritas magicas.

El lugar, a pesar de ser rocoso, tenia aspecto de apacible, en las rocas crecia el musgo y flores blancas que simulaban a perfumadas campanillas.

La casa era de madera y tenia bien techado el tejado, del que salía una hilerita de humo grisaceo, alguien estaba en la choza.

Los hombres, con paso discreto, pero decidido llamaron a la puerta. Una mujer de piel verduzca con cabellos negros y joven presencia abrió la puerta.

-Buscamos a la hechicera Grird,venimos de lejanas tierras y buscamos donde pasar la noche, decilde que hemos llegado, joven muchacha, puesto que nos espera.

-Joven humano, yo soy Gridr, la hechicera, pasad a mi cabaña, puesto que el sol se pone y pronto la temperatura cambiará en vuestra contra.

La cabaña, era pequeña pero acogedora, tenia una enorme perola en el fuego y otra más pequeña a su lado, cerca de la lumbre. En la mesa habia mesa para 5, los viajeros y la mujer, no sabían como podía haber sabido cuantos eran, pero alli estaban.

-Por favor, dejad vuestras armas arriba, encontrareis una palangana con agua tibia para refresacaros del viaje y que odais cenar sin dilación, puesto que estareis cansados.

El enano, como arduo guerrero, desconfió de la buena voluntad de la joven bruja, sin embargo, ella le guiñó un ojo y el se sonrojó.

El guerrero subió arriba cogiendo un candil que estaba cerca de la escalera, pudo encontrar una habitacion con heno amontonado perfectamente, mantas dobladas y un gran aroma a romero. La palangana se diponia en una mesa pequeña, con una pequeña toalla. El agua parecía perfumada con jazmines y la sensación sobre la piel era muy agradable. Las ventanitas reflejaban que la hechicera no mentia, la luz empezaba a desaparecer y el viento empezaba a soplar con ferocidad.

Tras el guerrero, el bardo ladron y el enano subieron a disfrutar de una pequeña limpieza mientras que el mago esperaba curiosenado en los botes y estantes de la hechicera.

-Buscais algo?

-Oh, perdonad, la fuerza de la costumbre, curioseo demasiado verdad? Perdonad mi indiscreccion.

-Todos los magos deberías reuniros para disfrutar del poder que emana de vosotros y aprender del compañero, los hechiceros no tenemos ese poder y el compartir no nos importa. Dejadme que como buena voluntad os entregue una varilla nueva de mi higuera. Os protegerá.

-Una burda higuera?

-Sabed que nunca caen rayos sobre lechuzas ni sobre higueras, señor. Respetad ese su poder.

El mago miró la varilla, estaba perfectamente tallada y sobre ella se circunscribía una oración contra bolas electricas.

El mago se disculpó y subió a asearse.

El ladron bajó con intención, como no, de poner en practica su plan: llevarse algo de la casa de la hechicera. Ella le miró a los ojos. El oyo en su cabeza "si coges algo que no es tuyo me quedo con tu corazon".

Decidio bajar el resto de la comitiva, y el joven ladron miraba a la elfa que comia su asado. Ella, ante la incesante mirada, le miró y el se volvió a su plato. Ninguno de los comensales prestó atención a este hecho, pusto que la hechicera preguntó por su viaje, por las tierras que habian visitado, sus lugares de procedencia y costumbres. Y los hombres la preguntaron a ella por sus origenes y por sus actividades.

Tras una sobremesa tranquila con tabaco de pipa y vino, decidieron recogerse, los hombres subieron a dormir arriba y la hechicera se quedo abajo en sus aposentos.

El ladron no pudo dormir, y no por los ronquidos del enano, sino por la mirada de la mujer.

A la mañana siguiente bajó el primero y se sentó delante de la hechicera.

Ella abrió los ojos al verle sentado ahí, se desperezó con parsimonia.

-Damelo.

Ella le miró un tanto extrañada.

-No te he quitado nada, dámelo, pronto me ire, dámelo.

Ella sonrio, se levantó, estaba cubierta con una toga de lino. Cogió un echarpe y lo echo sobre los hombros, le besó al frente y le dijo.

-Yo no te lo quité, tu me lo diste. Más tienes la libertad de coger y llevarte tu corazón cuando te plazca y donde te plazca.

La comitiva desperto al rato, desayunaron con fuerza y prosiguieron su viaje. El ladrón se llevó una campanula de la casa de la hechicera: ojo por ojo.

http://www.youtube.com/watch?v=u_tORtmKIjE

2 comentarios:

Tara dijo...

Ei! en cuanto pueda me leo esto, es que voy con prisas!! y me he dicho q asi de un momentucu te felicitaba la navidad para que supieras que sigo apareciendo por aqui!!!

Muchos besitos!!!

tita hellen dijo...

Felices fiestas para ti tambien preciosa, pasalo genial y ten un año venidero estupendisisisisisimo