Punto en boca

miércoles, 28 de mayo de 2008

Confide in me


Grird fue a dar una vuelta por el bosque en busca de agua al manantial, el día no estaba muy apacible, el suelo llama a las nubes cuando tienen sed y ese día la llamada era evidente, el viento transporta negras nubes, que traen oscuras sombras a la tierra, entre los árboles, cada vez es más dificil ver, a pesar de que aún es medio día, pájaros entre las sombras cruzan con velocidad los árboles para encontrar donde resguardarse antes de que la tiniebla se vuelva húmeda sombra.

No es muy seguro estar cerca de tanto arbol en un día de tormenta, pero Grird no tenía miedo a esas cosas, puesto que opinaba que ya tenía demasiado miedo dentro de sí como para acumular más miedos inútiles.

El olor de la lluvia era cada vez más fuerte. Llegó al manantial y con parsimonia llenó el cántaro que portaba. Una brisa fuerte la cerró los ojos, aspiró el olor a tierra mojada, mientras su capucha, por acción del viento resbalaba sobre su pelo verdoso.

Dejó el recipiente de barro en el suelo, volvió a ponerse la capucha y siguió el camino de vuelta a la casa. La lluvia empezó a caer con calma, pero pronto, la calma se volvió tempestad y empezó a llover con violencia. Esa violencia impedía casi poder afrontar el camino, los pies empezaban a tener problemas para sujetarse al suelo, las hojas y el barro que se formaba resultaba resbaladizo, y poco seguro.

No había pajaros, solo el estruendo de la tormenta cayendo sobre la elfa, la capa estaba ya empapada ya, casi resultaba más un problema que un resguardo. Solo protegía timidamente los ojos que intentaban buscar luz entre las sombras y la oscuridad. Cuando parecía que nunca acabaría el camino salió a un claro, su casa no andaba lejos, el viento que corría con debilidad y dificultad entre los arboles, corria hacia ella con audacia en el claro.

La lluvia, cogida de la mano del viento , atacaba la visibilidad, la casa estaba cerca, solo que el viento era cada vez más duro y cruel.

Finalmente, la portezuela se abrió, con la cuadrilla dentro, que vieron a la elfa empapada con su cántaro lleno de agua y alguna hoja que se había caido sobre él. Varios se aproximaron a la elfa, para ayudarla a guarecerse.

La lluvia es necesaria, incluso en forma de la peor de las tormentas.

http://www.youtube.com/watch?v=ja1J2lqbVIM

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