Punto en boca

lunes, 30 de junio de 2008

Get bussy


-Judith, ni te lo imaginas, dicen que ha venido una doctora nueva, como mesperabamos, joven, seguro que para poner una inyección te clava la aguja en el hueso. Además a buenas horas, cuando el pobre Rick ya no está aqui, una vergüenza... Pues yo voy a seguir con el médico que tenemos, aunque me quede en el camino, mejor eso que una palurda que se cree que por tener el título puede hacer lo que le de la gana y darme lecciones. Y encima dicen que ni siquiera es escocesa, a saber qué mierda de educuación tiene.

-Matt te presento a Elisa, es la nueva doctora y va a cenar con nosotros.

Matt era un tipo gran y rudo, pero la cara de pardillo que se le quedó mientras yo le hacía una trenza a Stephani, la pequeña de sus hijas, desmitificó su rudeza inicial.

-Hola!

-Papi, mira, Elisa me está haciendo un peinado de goyesca, como las mujeres de los cuadros antiguos!

Me levanté y le ofrecí mi mano, en señal de saludo, el me saludó y ensegudia depositó sus manos en el bolsillo trasero de sus pantalones, dandole más aspecto de indefensión.

-Judith... quiero hablar contigo en la cocina.

Matt y Judith discutieron de como me podían haber admitido en casa, Stephani seguía peinando a su muñeca y yo peinandola a ella, una vez terminé la trenza me levanté. Y me fui a la cocina, carraspee.

-Judith, tu amabilidad ha sido muy generosa, pero no quiero que eso os estropee la noche. Soy consciente de que es el único momento al día en el que ves a Matt, debería ser más calmado. Cojo mis cosas y me iré a mi casa, si me doy prisa podré adecentar algo.

-Y morir de tifus? No hagas ni caso a este cachalote insensible

-No si no es por el cachalo... no es por Matt, es porque realmente siento que ha sido una mala idea.

-Que va a dormir en ese estercolero? No, quedate mujer, allí cogerás cualquier cosa.

Era la primera frase amable del cachalote de Matt.

En la cena me sometieron a un tercer grado, les expliqué mi vida en España, lo que hacía, lo que quería hacer, mi carrera y muchas cosas. Judith era ama de casa, pero habia sido decoradora anteriormente, gracias a un curso por correspondencia que se sacó mientras Mellany, la mayor de sus hijas de 8 años, le impedía con sus patadas dormir durante todo el embarazo, la casa era sencilla, pero se notaba que tenia buen gusto y Matt trabajaba en un taller a las afueras de un pueblo cercano. Se ganaban a vida bien como podían.

-No creas que aqui odiamos a los extranjeros, mira lo que tenemos...

Matt se levantó y sacó un disco de la Macarena, el single. Judith se echó la mano a la frente.

-Por el amor de Dios, Matt. Va a pensar que somos unos palurdos.

Me eché a reir...

Me preguntaron por parejas "No hay", se miraron... Judith me explicó que esa sería uan de las razones por las que no se me vería bien en el pueblo. No ven bien eso de que una mujer de mi edad no esté casada, la ven como una rompe matrimonios. Pero no era por mi condición de mujer soltera, era por el serial que veían todas las mujeres del pueblo y las tenia sorvido el seso... una de mujeres despechadas, maridos infieles y medicos ligones. Lo que me faltaba.

Me adecentaron el sofa con mantas, y pronto me fui a dormir. Mirando al techo con el azul de la calle entrando por la ventana del salon me daba cuenta de que aquello habia sido una locura con la que debia apechugar durante un año. Me arrepentía pronfundamente de estar allí, de haberme rendido de mi vida enEspaña, en Madrid. Allí no conocía a nadie, todos me odiaban por ser joven, chica y soltera. Me veían como una fulana en potencia.

Ahora tendría que asumir consecuencias. Sin darme cuenta una lágrima rodo por mi rostro cuando quise darme cuenta una cosa aspera me restragaba por la cara, abrí los ojos y era una rosada lengua de gato. Stephany había subido al señor bigotes a la cama para que me diera los buenos días. Eran solo las 8 de la mañana.

-Hola Steph! Hola señor Bigotes! No le conocí ayer

-Es un gato muy ocupado.

Steph cogió al gato y se lo llevó a la cocina. Me desperecé, yo tenía mucho que hacer también, era una mujer ocupada.

http://www.youtube.com/watch?v=IgHmMuQT1U8

domingo, 29 de junio de 2008

Runaway


En medio de un montón de casitas de piedra estaba la mia, nos paramos, habia espacio de sobra para aparcar mi minicoche.

Salimos del, coche, miré a mi alrededor, habia mujeres que se asomaban a las casas colindantes. Unas salían con timidez. Otras se quedaban mirando tras el crital.

Mc Phee sacó un enorme llavero del bolsillo, y sacó una llave de color amarillento, casi oxidada. Abrió la puerta.

-Pase, esta será su casa.

No veía nada, solo olía a humedo y a moho, a cerrado, a polvo... a que no debía ser lugar para crear una consulta. El suelo crujía de manera tétrica a nuestros pies. Según entramos me encuentro con una escalera, un pasillo y una sala, el alcalde descorrió unas cortinas y entró la plomiza luz de fuera. Habia una chimenea y una cabeza de ciervo disecada sobre ella, una mesa llena de polvo, unos sofás bastante horteras con flores, como de estampado sesentero o algo así, cercanos a lo que podía ser la pesadilla de un hippie colocado.

En el suelo una alfombra asquerosa de color verde, las zapatillas se me quedaban pegadas en ella.

Por la ventana veía a las mujeres que se acercaban a la casa. De manera lenta... como en el amanecer de los muertos vivientes, solo que no tenía pistola para defenderme.

Mire a Mc Phee, que me devolvió la mirada como esperando que hiciera una valoración.

-Bueno, esto con una capa de pintura, unos retoques y mucha limpieza quedará muy decente. Tiene una buena estructura, es lo que cuenta, como en las personas.

-Sí, claro.

-Mc Phee? Mc Phee? Mc Phee... vas a vender la casa? Es la casa del Médico

-Elisa, esta es Barbara Parry, es tu vecina de enfrente, ella puede ayudarte. Esta es Elisa, la nueva doctora.

Me dio la mano de manera seca.

-Es una mujer, Mc Phee.

-Sí, Barbara, es una mujer

-Sí, además de joven e inexperta soy una mujer- mientras miraba el techo en busca de humedades, me di la vuelta ante su silencio, Mc Phee tenia los ojos desencajados y Barbara estaba como soprendida de que fuese tan descortés- Y además una irónica bocazas... todo virtudes, como verá.

Me metí enla casa para ver quemás cosas veía, tras la sala habia una cocina, una cocina enorme, con armarios de madera, llena de polvo y con todo recubierto de azulejo de un color verde hospital ochentero... Recordé un capítulo de Bricomania sobre pintar azulejos, me pareció inoportuno, pero quizá eso me salvaría de limpieza y daría un valor nuevo a la cocina. Salí de la cocina oyendo como hablaban por lo bajín el alcalde y la mujer achaparrada de como era una mujer y muchos hombres irían a verme por ese hecho en vez de atender a mi obligación, sería una rompefamilias. Mc Phee regañó a la mujer diciendo que debía pensar que seguramente tendría un novio o algo, estaba en la edad, o casada y Barbara le recriminaba que como es que un hombre puede dejar que una mujer se fuera a un pueblo perdido sola.

Muy diver todo. Salí de la cocina por un pasillo, vi un aseo, una portezuela que daba a una escalera que bajaba "Mc Phee, los... como lo decís? la caja de fusibles esta aqui abajo?", Mc Phee seguida de la mujer bajita y achaparrada que no ocultaba su descontento se asomaron.

"Sí, pero es mejor que lo vea Harrison el hijo de Barbara, es electricista, bueno realmente es el manitas del pueblo, verdad Barbara?"

Sentí que Harrison debía estar casado por la cara de Barbara de desconfianza...

"Mi hijo vendrá mañana, o cuando pueda, ya sabes que es una persona muy ocupad Mc Phee".

-Bueno y yo mientras donde voy a vivir?

Ambos se miraron extrañados. "Como que donde?"

-Hombre, esta casa está llena de mugre, no em dará tiempo a limpiar nada, no hay luz, no hay agua caliente... tengo tener un sitio a parte donde quedarme, un hostal o algo.

Se volvieron a mirar...

- No esperabamos que vinieses Elisa...

De repente lo vi todo claro, me volví a la cocina, tenia una entrada trasera, la abrí con dificultad, la puerta estaba encajada, detrás habia un patio, cerrado con una valla de madera alta. Al otro lado oí golpes, me asomé, una mujer de unos 40 años azotaba a una alfombra sobre una cuerda.

Paró se secó el sudor. Y me miró.

-Hola, perdone la indiscrección.

-Hola, va a comprar la casa nueva?

-No, soy la joven e inexperta doctora nueva. Me llamo Elisa

La mujer se rió."Veo que ya la hen puesto al día".

-No conocerá algún sitio donde alquilar una habitación? Lo digo porque esto está fatal de suciedad y no quiero morir... no tienen médicos aquí.

- Pues es que nadie se queda aqui sin tener familia, Elisa.

Porque me lo temía. La mujer siguió dando palos a la alfombra. Me di la vuelta. Me senté en el insalubre escalon de la puerta de la cocina...

Al rato la mujer se asomó

-Me llamó Judith y si te interesa, te alquilo una habitación, no es muy grande, pero está limpia.

-Gracias Judith, te lo agradezco.

-No me lo agradezcas, tendré consulta gratis...

Sonreí, Judith se replegó bajo la valla... solo oí " a las 9 cenamos, espero que te guste la carne estofada".

http://www.youtube.com/watch?v=_Db6fyOExH4

Walking on sunshine


La carretera que lleva al pequeño pueblo es una carretera ancha, pero sinuosa, cerca de un gran acantilado, puedo ver el mar bravo, de un color azul muy profundo, el cielo es de un gris plomizo, a pesar de ello creo que es un espectáculo precioso, el color oscuro de las piedras, el verde tan vivo del musgo que crece en ellas, es maravilloso.

Ahí estoy yo en mi pequeño cochecito negro, con mi música a todo pasto, recorriendo una carretera perdida de la mano de Dios... no sé donde estoy, solo procuro no hacer el idiota y recordar: por la lado contrario, siempre conduce por el lado contario. Mientras el limpiaparabrisas intenta ser eficiente y quitar la pequeña llovizna meona que no deja de caer.

Mientras, canturreo

I used to think maybe you loved me now baby I'm sure And I just cant wait till the day when you knock on my door Now everytime I go for the mailbox , gotta hold myself down Cos I just wait till you write me your coming around I'm walking on sunshine , wooah I'm walking on sunshine, woooah I'm walking on sunshine, woooah and don't it feel good!!

Me siento muy nerviosa el corazón me va a mil, llego a un cruce... detengo el coche porque no tengo ni puñetera idea de donde estoy... me echo al arcén y miro el mapa, vaya no encuentro el cruce donde estoy, porque se supone que aqui debería haber uno, pero no aparece, estoy aturdida, apago la música, solo oigo el sonido del limpiaparabrisas y de la llovizna cayendo sobre los cristales. En esta carretera no pasa nadie... la única cosa que puedo hacer es intentar llegar a un pueblo o algo donde la humanidad haya dejado su rastro y pueda vivir allí a intentar saber donde y como puedo llegar a mi pueblecito maravilloso o algo.

Todo el mundo sabe que desplegar un mapa es como desplegar el prospecto de un medicamento: es facil, lo dificil, aunque los dobleces esten bien marcados es intentar que estos se plieguen con la misma facilidad. Resulta como hacer una grulla con papel: todo undesafio si no sabes pasar de la mera pajarita.

Así que frustrada, aplasto el mapa y lo dejo sobre mis rodillas, con el firme proposito de doblarlo algún día, cuando me sea mucho más fácil que sacarme la carrera de medicina.

Vuelvo a poner la música, no tengo ni idea de donde estoy, sigo conduciendo mucho más despacio, intentanto ver algún carte o algo... definitivamente me he ido a un país donde las personas viven en los acantilados y me observan mientras el pobre viajero se siente idiota en su coche reducido y retumbante de música.

Al final encuentro al final algo que parece una gasolinera, cerca de la estación hay unas casitas bajas de piedra con puertas de madera, todo muy rústico, al fondo parece que hay unas más elaboradas y más modernas. Mi salvación, aparco, lleno el deposito, por lo que pueda pasar y entro en la tiendecita de la gasolinera. Una mujer con el pelo rojizo y como algodonoso está en la caja con una blusa azul cielo y un lacito al cuello. Tiene una sonrisa muy amable y me habla con un marcado acento inglés. Me saluda con educación, me dice cuanto le debo, le pago en efectivo y despliego mi terrible mapa arrugado sobre el mostrador, ella se queda un poco chocada por mi comportamiento tan rudo.

- Perdone, pero es que estoy buscando este pueblo y no lo encuentro en el mapa. Y me gustaría llegar cuanto antes.

-Bueno querida, no se preocupe, ha llegado hasta él.

-Ja!- No puedo reprimir en decir- lo siento, es que me estaba volviendo loca buscandolo. Entonces, perdone. Intento plegar el mapa de manera torpe y sin respetar los dobleces primitivos.- Bueno, perdone que sea tan pesada, pero busco al alcalde o a algún responsable, soy la nueva doctora del pueblo, me envian desde Edimburgo.

La mujer recortó su sonrisa, aunque fingida seguía esbozándola. Me indicó que si seguía el camino encontraría un pub con un jardín lleno de enanos de cerámica. Que preguntase por McPhee, que era el alcalde.

Agradecí con una generosa propina su información.

Seguí como me dijo el camino, mientras, tras mia vi que la mujer rodeada por otras señalaba mi coche y decían cosas... no sé si voy a entrar con buen pie, porque que te resten sonrisas... supongo que esperaban a un español tipo Antonio Banderas que las oscultase. Pero la verdad, tener a un chica un tanto esmirriada por estos lares no debe ser bien visto. No voy a desanimarme.

Encontré el pub, tenía una verja de madera en verde, y tenía todo lleno de terribles enanos de jardín que la verdad, parecían un tanto inquietantes. Es como si a Tim Burton le hubiese dado por obsesionarse con los enanos de jardín de manera inexplicable. Entré en el pub, un olor a cerveza agria y menta llegó a mi nariz con un golpe de calor. En la barra había un hombre muy alto y grande, con una tripa enorme y una camisa de cuadros pequeños, medio calvo y con un poblado bigote castaño rojizo secando jarras de cerveza de cristal.

-Buenos días señora, qué a pongo?

-Bueno, realmente buscaba al señor Mc Phee, pero si pudiese ponerme una cocacola, se lo agradecería mucho.

-Mc Phee, te buscan.

Me di la vuelta, habia muchas mesas y tras mia habia una con un cuatro hombres leyendo el periódico de manera silenciosa, uno de ellos bajó el periódico, dió un sorbo a una pinta. Era un hombre seco, muy muy pálido y delgado, de pelo blanco, ojos globulosos y mirada azul cristalina.

-Buenos días, señora, ¿en qué puedo ayudarle?

-Buenos días, me mandan de Edimburgo, soy Elisa, Elisa Torres, la nueva doctora.

De repente noté como todos los periódicos se doblaban y tras ellos, hombres de unos 70 años me escudriñaban serios. Volví a mirar el Mc Phee, el también me miraba a los ojos con firmeza, yo no sabía muy bien como reaccionar. El camarero con voz grave me dijo

-Señora, su refresco

-Muy amable.

Bebí un pequeño sorbo. El hombre seguía sin decir nada.

-Supongo que esperaban a un hombre, si están disgustados puedo comunicarlo en Edimburgo y pedir que les traigan a otro profesional.

-Por favor señora, sientese.

Cogimos unos taburetes en la mesa, uno de los hombres cogió la pinta de Mc Phee con su posavasos de carton de anuncio de cerveza negra y se lo puso en la barra

-Gracias Doward.

El camarero cogió las jarras mojadas y se las llevó dentro.

-Señora no se ofenda, pero es que me parece mentira que nos den a una doctora. Hace cosa así de 12 años que la pedimos, hemos tenido muchos muertos y desgracias por no tener doctores aquí, ve a aquel hombre de allí?

Señaló a Doward, el que le habia traido la cerveza

-Doward, no?

-Su hijo tiene un retraso mental por falta de un médico en el parto, el año pasado murió de consecuencias de ese parto, tenía 44 años. Pensabamos que nos lo darían nunca y si lo traían que nos trajeran a alguien joven e inexperto...

-Como yo.

El hombre miró al suelo un tanto avergonzado.

-Sí, bueno, no quiero ofenderla...

-Pero soy muy joven y tengo poca experiencia. Tranquilo, no pasa nada, es sincero. Si le soy sincera, no esperaba flores y palomas, pero al menos tengo a gente sincera. Si le sirve de consuelo, tengo intención de hacerlo lo mejor posible.

-No lo dudo, pero tendrá que soportar a la gente exceptica de este pueblo. Ellos no serán tan razonables.

-Y la alternativa es irse a otro médico?

El hombre no esperaba esa respuesta. Bebí de mi cocacola otra vez, el me acompañó dando un sendo trago a su cerveza.

-Supongo que lo mejor será que le enseñe su casa y su consulta.

-Mi casa?

-La consulta del doctor anterior estaba en su casa, tendrá que ocuparla usted y encargarse de su estado, no la esperábamos, así que supongo que tendrá que esperar a que le ayuden con ciertas cosas a retocar de la casa. Ada, cobranos

Dejó un billete en la mesa.

-Espere Mc Phee, la señora está invitada en la casa por ser la primera vez que viene.

- Muy amable gracias

-No hay de qué

Salimos del pub y una bofetade frío nos golpeó la cara. Alk subirme al coche, por el reflejo de la ventana vi que todos los que estaban en el bar estaban pegados en la ventana del pub.

Esto va a ser más duro de lo que creí

http://www.youtube.com/watch?v=7O9bqAwOhNw