Punto en boca

domingo, 29 de junio de 2008

Walking on sunshine


La carretera que lleva al pequeño pueblo es una carretera ancha, pero sinuosa, cerca de un gran acantilado, puedo ver el mar bravo, de un color azul muy profundo, el cielo es de un gris plomizo, a pesar de ello creo que es un espectáculo precioso, el color oscuro de las piedras, el verde tan vivo del musgo que crece en ellas, es maravilloso.

Ahí estoy yo en mi pequeño cochecito negro, con mi música a todo pasto, recorriendo una carretera perdida de la mano de Dios... no sé donde estoy, solo procuro no hacer el idiota y recordar: por la lado contrario, siempre conduce por el lado contario. Mientras el limpiaparabrisas intenta ser eficiente y quitar la pequeña llovizna meona que no deja de caer.

Mientras, canturreo

I used to think maybe you loved me now baby I'm sure And I just cant wait till the day when you knock on my door Now everytime I go for the mailbox , gotta hold myself down Cos I just wait till you write me your coming around I'm walking on sunshine , wooah I'm walking on sunshine, woooah I'm walking on sunshine, woooah and don't it feel good!!

Me siento muy nerviosa el corazón me va a mil, llego a un cruce... detengo el coche porque no tengo ni puñetera idea de donde estoy... me echo al arcén y miro el mapa, vaya no encuentro el cruce donde estoy, porque se supone que aqui debería haber uno, pero no aparece, estoy aturdida, apago la música, solo oigo el sonido del limpiaparabrisas y de la llovizna cayendo sobre los cristales. En esta carretera no pasa nadie... la única cosa que puedo hacer es intentar llegar a un pueblo o algo donde la humanidad haya dejado su rastro y pueda vivir allí a intentar saber donde y como puedo llegar a mi pueblecito maravilloso o algo.

Todo el mundo sabe que desplegar un mapa es como desplegar el prospecto de un medicamento: es facil, lo dificil, aunque los dobleces esten bien marcados es intentar que estos se plieguen con la misma facilidad. Resulta como hacer una grulla con papel: todo undesafio si no sabes pasar de la mera pajarita.

Así que frustrada, aplasto el mapa y lo dejo sobre mis rodillas, con el firme proposito de doblarlo algún día, cuando me sea mucho más fácil que sacarme la carrera de medicina.

Vuelvo a poner la música, no tengo ni idea de donde estoy, sigo conduciendo mucho más despacio, intentanto ver algún carte o algo... definitivamente me he ido a un país donde las personas viven en los acantilados y me observan mientras el pobre viajero se siente idiota en su coche reducido y retumbante de música.

Al final encuentro al final algo que parece una gasolinera, cerca de la estación hay unas casitas bajas de piedra con puertas de madera, todo muy rústico, al fondo parece que hay unas más elaboradas y más modernas. Mi salvación, aparco, lleno el deposito, por lo que pueda pasar y entro en la tiendecita de la gasolinera. Una mujer con el pelo rojizo y como algodonoso está en la caja con una blusa azul cielo y un lacito al cuello. Tiene una sonrisa muy amable y me habla con un marcado acento inglés. Me saluda con educación, me dice cuanto le debo, le pago en efectivo y despliego mi terrible mapa arrugado sobre el mostrador, ella se queda un poco chocada por mi comportamiento tan rudo.

- Perdone, pero es que estoy buscando este pueblo y no lo encuentro en el mapa. Y me gustaría llegar cuanto antes.

-Bueno querida, no se preocupe, ha llegado hasta él.

-Ja!- No puedo reprimir en decir- lo siento, es que me estaba volviendo loca buscandolo. Entonces, perdone. Intento plegar el mapa de manera torpe y sin respetar los dobleces primitivos.- Bueno, perdone que sea tan pesada, pero busco al alcalde o a algún responsable, soy la nueva doctora del pueblo, me envian desde Edimburgo.

La mujer recortó su sonrisa, aunque fingida seguía esbozándola. Me indicó que si seguía el camino encontraría un pub con un jardín lleno de enanos de cerámica. Que preguntase por McPhee, que era el alcalde.

Agradecí con una generosa propina su información.

Seguí como me dijo el camino, mientras, tras mia vi que la mujer rodeada por otras señalaba mi coche y decían cosas... no sé si voy a entrar con buen pie, porque que te resten sonrisas... supongo que esperaban a un español tipo Antonio Banderas que las oscultase. Pero la verdad, tener a un chica un tanto esmirriada por estos lares no debe ser bien visto. No voy a desanimarme.

Encontré el pub, tenía una verja de madera en verde, y tenía todo lleno de terribles enanos de jardín que la verdad, parecían un tanto inquietantes. Es como si a Tim Burton le hubiese dado por obsesionarse con los enanos de jardín de manera inexplicable. Entré en el pub, un olor a cerveza agria y menta llegó a mi nariz con un golpe de calor. En la barra había un hombre muy alto y grande, con una tripa enorme y una camisa de cuadros pequeños, medio calvo y con un poblado bigote castaño rojizo secando jarras de cerveza de cristal.

-Buenos días señora, qué a pongo?

-Bueno, realmente buscaba al señor Mc Phee, pero si pudiese ponerme una cocacola, se lo agradecería mucho.

-Mc Phee, te buscan.

Me di la vuelta, habia muchas mesas y tras mia habia una con un cuatro hombres leyendo el periódico de manera silenciosa, uno de ellos bajó el periódico, dió un sorbo a una pinta. Era un hombre seco, muy muy pálido y delgado, de pelo blanco, ojos globulosos y mirada azul cristalina.

-Buenos días, señora, ¿en qué puedo ayudarle?

-Buenos días, me mandan de Edimburgo, soy Elisa, Elisa Torres, la nueva doctora.

De repente noté como todos los periódicos se doblaban y tras ellos, hombres de unos 70 años me escudriñaban serios. Volví a mirar el Mc Phee, el también me miraba a los ojos con firmeza, yo no sabía muy bien como reaccionar. El camarero con voz grave me dijo

-Señora, su refresco

-Muy amable.

Bebí un pequeño sorbo. El hombre seguía sin decir nada.

-Supongo que esperaban a un hombre, si están disgustados puedo comunicarlo en Edimburgo y pedir que les traigan a otro profesional.

-Por favor señora, sientese.

Cogimos unos taburetes en la mesa, uno de los hombres cogió la pinta de Mc Phee con su posavasos de carton de anuncio de cerveza negra y se lo puso en la barra

-Gracias Doward.

El camarero cogió las jarras mojadas y se las llevó dentro.

-Señora no se ofenda, pero es que me parece mentira que nos den a una doctora. Hace cosa así de 12 años que la pedimos, hemos tenido muchos muertos y desgracias por no tener doctores aquí, ve a aquel hombre de allí?

Señaló a Doward, el que le habia traido la cerveza

-Doward, no?

-Su hijo tiene un retraso mental por falta de un médico en el parto, el año pasado murió de consecuencias de ese parto, tenía 44 años. Pensabamos que nos lo darían nunca y si lo traían que nos trajeran a alguien joven e inexperto...

-Como yo.

El hombre miró al suelo un tanto avergonzado.

-Sí, bueno, no quiero ofenderla...

-Pero soy muy joven y tengo poca experiencia. Tranquilo, no pasa nada, es sincero. Si le soy sincera, no esperaba flores y palomas, pero al menos tengo a gente sincera. Si le sirve de consuelo, tengo intención de hacerlo lo mejor posible.

-No lo dudo, pero tendrá que soportar a la gente exceptica de este pueblo. Ellos no serán tan razonables.

-Y la alternativa es irse a otro médico?

El hombre no esperaba esa respuesta. Bebí de mi cocacola otra vez, el me acompañó dando un sendo trago a su cerveza.

-Supongo que lo mejor será que le enseñe su casa y su consulta.

-Mi casa?

-La consulta del doctor anterior estaba en su casa, tendrá que ocuparla usted y encargarse de su estado, no la esperábamos, así que supongo que tendrá que esperar a que le ayuden con ciertas cosas a retocar de la casa. Ada, cobranos

Dejó un billete en la mesa.

-Espere Mc Phee, la señora está invitada en la casa por ser la primera vez que viene.

- Muy amable gracias

-No hay de qué

Salimos del pub y una bofetade frío nos golpeó la cara. Alk subirme al coche, por el reflejo de la ventana vi que todos los que estaban en el bar estaban pegados en la ventana del pub.

Esto va a ser más duro de lo que creí

http://www.youtube.com/watch?v=7O9bqAwOhNw

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