Punto en boca

viernes, 4 de julio de 2008

Destroy eveything you touch


Al día siguiente Stephany y señor Bigotes vinieron a despertarme, me lo tomé como una costumbre que ambos habían tomado conmigo: las costumbres solo se cogen con las personas de confianza, asi que una niña me acercase a un gato a la cara para despertarme no me parecía terrible.

Al levantarme, Matt y Judith estaban muy alterados, Stephany y Melany eran apremiadas por su madre a terminarse los cereales, Matt se terminaba su té de un sorbo y yo mientras preparaba la taza con 3 cucharadas de azúcar y me comía un puñado de kellogs mirando por la ventana, aún no había salido el sol y todo estaba oscuro en el jardin de atrás. El cielo no tenía estrellas, se habían marchado para dejar paso al sol que entraría en nada. Parecía que iba a ser el primer día soleado en estas tierras que mis ojos pudiesen percibir.

Matt y Judith me gustaban, eran muy naturales conmigo, a veces actuaban como si no estuviese, y yo hacía lo mismo, asi nadie molestaba a nadie, pero al mismo tiempo, se preocupaban porque no me sintiese sola ni extraña. Eran una gran familia. Melany era más fría, estaba pasando una etapa de "hay un niño en mi clase que me gusta", Judith lo sabía, me lo contó y no quería interferir .

-Antes o despues se tiene que dar la primera castaña... lo que pasa es que no esperaba que fuese tan pronto.- Me dijo.

Me puse unos vaqueros, una camiseta de manga larga y una chaqueta gris con capucha y me fuí a seguir con la limpieza.

Casi no quedaba mucho para dejar la consulta como una patena, todo parecía estar más limpio y yo estaba embalada con el mp3 a todo pasto:

Beat iiiiiiiiiiiiiiiit! Beat iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiit!

Encima de mi noté una mano en mi hombro, mi cuerpo de manera anormal pegó un salto, se cayó de la silla y dió con el culo al suelo.

Era un hombre de pelo castaño rojizo, bastante grande, aunque eso aqui no era anormal. Era bastante delgado, pero de espaldas anchas... me quité los cascos.

-Perdone, no quería asustarla, es que no me oía yo...- Dijo mientras me ofrecía la mano para incorporarme

-Nada, culpa mía, por tener la música tan alta.

-Mi madre me dijo que necesitaba mi ayuda, soy el hijo de Barbara, la vecina de enfrente, me llamo Harrison.

-Hombre, por fin una buena noticia. Pues encantada de conocerte. Sígueme. Tienes linterna?

Se echó la mano a la parte trasera de un cinturon y la sacó, una vieja linterna de petaca de color rojo frambuesa. La agitó con una medio sonrisa.

-Bien, sígueme, me han dicho que fallan los plomos y que puede ser de las humedades, así que vamos al meollo, no puedo seguir viviendo en cada de Judith eternamente y poder optar a la electricidad es un buen paso.

Bajamos las escaleras, por el cristal de la puerta de entrada pude ver a Barbara en la calle, haciendo como que regaba las plantas. Estaba como preocupada.

Me asomé, no quería malos rollos, ya fuí bastante cortante ayer.

-Bárbara, vamos a bajar a mirar los plomos, creo que su hijo necesita ayuda y yo no sé muchas palabras de lo que me pide, podría ser tan amable de acompañarnos?

Barbara masculló algo que debía ser síntoma de molestia, si la llamo bien, sino también... esta mujer es todo alegría!

Harrison me miró desconcertado.

-Realmente no voy a pedirte nada que no lleve encima

-Lo sé, pero tu madre sospecha que voy a tirarme a todo ser masculino de este pueblo y bastante con que me crean una doctora inexperta como para que encima me crean una destroza hogares.

-Mi madre nunca diría eso de tí...

Le dediqué una mirada de "sí, claro, seguro"

-Bueno, ella no, pero las vecinas probablemente...

-Ya bueno, algo así suponía.

-Que suponías?- dijo Barbara con cierto desaire

-Que me voy a quedar bastante tiempo sin luz si las humedades han calado en el cableado.

Bajamos las escaleras, crujían a cada paso, ambas tras la pequeña luz de Harrison. La caja de fusibles estaba en la pared al fondo, pensé que debería estar cerca de la escalera, había cosas que no se distinguían bien que eran a nuestro alrededor, el olor a polvo seco era patente, quizá tendría suerte si no tenía los plomos inflados de agua. Harrison conecto unso cables y tras un toqueteo de botones y subida de clavijas al final conseguimos que se hiciera la luz, habia sillas viejas, un par de arcones, un monton de polvo, unas cheslonge.

-Cuantas cosas guardó el pobre Henry.

-Henry?

-El anterior médico, vivió aqui mucho tiempo...

Se podían usar muchas cosas de ese sitio, estaban perfectamente conservadas.

-Era un gran hombre, un gran hombre... - dijo con Barbara con pena

Ante mi vi una foto en sepia de un hombre con barba y traje, una mujer delgada y sonriente con un bonito sombrero que parecía blanco a la puerta de lo que parecía mi casa sentado en un banco de piedra.

-Y este banco?

-Henry lo quitó cuando su esposa Adele murió... cambió mucho, fue una pena.

Señaló detrás mía, era un banco de piedra, me pregunto como lo transportó ahí.

-Es una pena encerrar recuerdos tan bonitos.

Barbara me miró sorprendida. Asintió timidamente con la cabeza.

-Me gustaría sacar ese banco fuera, como recuerdo al anterior médico y a su historia, Harrison, crees que podremos encontrar a gente que nos ayude?

Barbara me miró extrañada y Harrison se encogió de hombros

http://www.youtube.com/watch?v=dtqGoHouoE0

2 comentarios:

Tara dijo...

Pues esta bien la introducción esta, pero continúa o q??

Un saludito!

tita hellen dijo...

Como que la intro!? XDDDD

Pincha en todos los del mismo tema, que les he puesto una etiqueta para que le sigais el tema, ya llevo unos cuanto capitulillos y escribo lo más que puedo gente

Oye, un beso que hace puff o más que no hablamos por aki