Punto en boca

jueves, 17 de julio de 2008

I´m gonna love you just a little more


La primera tarde de consulta fue aburrida, no vino nadie, asi que directamente me dediqué a seguir colocando cosas y a hacer limpieza. Vi las noticias y tras eso me puse a leer un poco y decidí irme pronto a la cama, al no tener nada mejor que hacer con mi vida.

Tras una cena ligera consistente en un sandwich mixto y un zumo de manzana me fui a lavar los dientes. Hasta el momento no había reparado en algo: mi cuarto de baño da al cuarto de baño de Judith.

Claro, nunca habia pensado que nuestra disposicion de casa es la misma, pero a la inversa: yo tengo las habitaciones a la izquierda y ella a la derecha, yo el baño a la derecha y ella a la izquierda. Eso significa que tengo la posibilidad completamente insana de ver a Gary mientras se ducha, que eso no significa en absoluto que desee hacerlo, que quiero, pero por supuesto no intencionadamente, no es mi intención ver su musculada figura toda jabonosa tras el cristal, toda desdibujada, con el calor del vapor de agua saliendo por la ventana...

Basta! No me creo que sea capaz de pensar en todas estas cosas mientras me lavo los dientes! Cuando quiero darme cuenta me sorprendo mirando fijamente la ventana casi con ansia. Me miro al espejo... muy mal Elisa, muy mal por tu parte, no deberías hacer estas cosas, Judith no se merece esto. Ella se merece lealtad, se merece que no la dejes tirada por ese peazo de hombre musculoso con el cuerpo de bronce y jabonoso... Bueno, se acabó! Escupo espuma y me enjuago los dientes. A la cama!

Mañana será otro día, no puedo caer en estas tonterías tan pronto, por Dios, solo he estado un rato a su lado y me siento como una adolescente, por no comentar lo terrible que es que sea tan superficial!

Una vergüenza.

Se acabó, a dormir. Ala, no es tan dificil...

Al rato oigo unos golpes. Miro debajo de la cama en busca de las zapatillas, abro la puerta, los golpes vienen de la puerta de la cocina... Me asomo por la ventana de mi cuarto, abajo está Gary.

-Perdona, no te habré despertado

-No, que va...

Vale, asi no hay manera, fortaleza pequeña!

Bajo sin darme cuenta hasta que estoy frente a él que llevo un pijama de franela de ositos y mis enormes zapatillas de peluche. Mierda!

-Vaya, no te he despertado, pero por poco... Judith iba a dormir, no puedo salir de casa por prescripcion médica y tampoco hay mucha gente con la que quiera hablar ahora, te importa si...

Traía una botella de vino blanco.

-No pienso beber, espero que no te la bebas entera, pero puedes pasar, aunque en una hora estaré realmente zombie.

Paso con aire decidido, seguía mirando la casa como si fuera algo extraño, supongo que acostumbrado a la anterior decoración. Me dirigí a un armario.

-Toma, una copa, no iras a beber a morro...

-porqué no?

-No tienes pinta de borrachuzo...

Su sonrisa de disipó, es de estas cosas que te hacen pensar que has metido la pata...

-Tuve una época bastante borrachuza, trato de controlarme y eso, no llegué a alcoholico, pero la muerte de mi padre no fue tan fácil de asumir como supuse.

Mierda, la cagué.

-Lo siento.

-No, tu no sabías nada.

Fue directo al salón y se sentó en el sofá, justo en medio, no en un extremo, me senté a su lado, se levanto para dejarme un pequeño espacio.

-Eres la única persona que ha ayudado a mi hermana, desde que está aquí. Cuando era pequeña tenía algunas amigas, pero según fue creciendo solo ha tenido amigos, no se ha relacionado bien con la gente de aquí. No es fácil.

-La gente, no es fácil en general, Judith es buena chica. Me acogió en su casa...

-Siento decepcionarte pero seguramente lo haría...

-Para fastidiar a los demás, lo sé.

Se quedó perplejo.

-Y no te importa.

-Tenía un techo y a alguien amable que me lo ofrecía. No hago preguntas siempre que no sea todo muy muy raro.

Pego un sorbo a su copa. La dejó entre sus pies.

-Ya lo entiendo, eres como Judith... eso lo explica todo.

http://www.youtube.com/watch?v=xN38uI2oKkA

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