Punto en boca

viernes, 11 de julio de 2008

Independent Women


Bueno, gracias a Edison que nos enseñço a canalizar la electricidad y usarla en pequeños aparatos como la aspiradora (de Judith) que me ha ayudado lo indecible con la casa.

En menos de lo que se dice hipotálamo que ya tenía la casa aspirada y solo tenía que darle a la cera, para que el suelo no pareciese una versión de la casa de Psicosis, la casa empezaba a tener otro color... y sobre todo, otro olor, ya no olía al terrible amoniaco, olía a cera, a limpio y a nada de polvo, poco a poco empezaban a llegar muebles nuevos para mi casita, cosas básicas, como una televisión y un par de buenos sofás para la sala de espera, que se abrían y eran confortables camas, lo cual hacía de mi casa un proyecto de hospital improvisado, busque colchones cómodos y estampados lejos de los floripondios a los que el anterior decorador nos tenía acostumbrados.

Mc Phee tenía unos ahorros para esta contingencia, lo que pasa es que era tan poco probable que alguien habitase la casa que ya estaban casi centrados en otros fines, así que intenté gracias ala cuadrilla de sabios de la taberna, llegar a un acuerdo sobre el rescate de ciertos muebles. Muchos de los hombres sentados en el pub el primer día que llegué eran hombres que había hecho muchos muebles, de gran destreza (según ellos) en el bricolaje. La verdad es que cuando llegaron con las sillas lijadas y pintadas en un bonito tono almendro no me lo esperaba... aunque eso es adelantar acontecimientos, porque tardaron cosa así de 4 semanas en entregarme las sillas... Nada es perfecto. Pero los hombres del pueblo a base de colaborar conmigo arrastraron a sus mujeres, mujeres fuertes, de gran sentido práctico (y curiosidad desmedida), que me ayudaron y me dieron muchos consejos sobre como mantener esa casa en pie. Reciclamos algunas cortinas de hilo, colchas y mantas, otras las tuvimos que comprar, junto con un nórdico muy mullidito y blandito. Una gozada para las noches frías del pueblo.

Las mujeres usaron la contingencia para cotillear en todo y Doward se negó que se me comprase una televisión mejor que la suya, puesto que todo el mundo terminaba viendo los grandes momentos televisivos (los torneos de rugby, futbol, final de gran hermano y similares) en su pub. Yo dije que no me negaba a darle la tele de plasma siempre y cuando me dejase la suya para verla en la casa y ponerla en el salon-sala de espera. Doward aceptó hecho unas castañuelas.

La semana transcurrió rápida y la casa quedó como nueva, Judith seguía sintiendose mal, asi que me dijo que fuese a cenar todos los días por lo menos. Estaba muy tensa, porque cada vez se acercaba el día D, en el que su hermano, el hermanísimo vendría a revolucionar la vida de estas personas de vida tranquila.

Cuando la casa terminó de estar terminar el resultado fue bastante bueno, con ayuda de la gente y Judith pude terminar el trabajo tranquilamente. Si un día me sentía animada podría hacer algo en el jardín, parecía una selva, pero bueno, eso era ya lo de menos, terminamos con el tiempo un poco justo, pude conseguir una conexion precaria de internet y linea de televisión en otras circunstancias no estaba tan mal!

La noche anterior a la venida de Gary Judith estaba algo más tensa, pero aún así pensé en preguntarle algo que me rondaba la cabeza hace bastante.

-Oye Judith, mañana viene tu hermano, no sé que te pasa, pero si prefieres que no venga a cenar mañana lo entenderé hace mucho que no os veís y por lo visto es una celebridad en la comunidad... esto se llenará de gente... no quiero molestarte...

En ese momento Judith soltó la cuchara de palo de mover la cazuela, me miró con odio y de repente me dió un abrazo.

-Elisa, si te vas no creo que pueda aguantarlo, te he echado por gente a la que no le importo hasta que no viene Gary, tienes que venir, por favor.

La separé, casi estaba llorando, era terrible. La senté, apagué la salsa del fuego y me senté con ella.

-Gary de pequeño era el gracioso, somos cuatro hermanos, Jessica que está en la capital, Marlon que está en Londres, Gary y yo. Marlon se llevó a mi madre, para que tuviese todas las comodidades, ella quería quedarse aquí, pero al final, como perdió la movilidad en ambas piernas, lo mejor era que estuviese en sitios más accesibles. De vez en cuando viene porque Marlon viene con sus hijos, pero bueno...

Suspiró amargamente.

-El caso es que Gary me quiere mucho, se sacó la carrera de Abogado, luego papá murió y su vida fue un circulo tras otro de desconcierto, rebeldía y alcohol. Creo que incluso llegó a drogarse, el caso es que un día le echaron del bufete en el que estaba... estuvo unos meses con nosotros, aqui no conseguía trabajo y se fue sin nada a L.A.

-L.A.?

-Los Angeles... consiguió pequeños papeles, una cosa llevó a la otra y al final hizo protagonistas. Incluso cantó en una peli en la que iban a doblarle. El caso es que sé que soy su hermana favorita, Jessica y Marlon le dejaron solo, a pesar de todo y nosotros tratamos de ayudarle, por eso viene. Antes era el gracioso, ahora es el guapo, el triunfador... cuando era el gracioso la gente no venía a verme, cuando era el depresivo borrachuzo nadie venía a verme... cuando le dieron su primer protagonista empezó la agonía. Las chicas siempre se habian fijado en él, pero luego fue descarado, por eso no tengo mucha amistad con las mujeres del pueblo... si te soy sincera, te hablé solo porque eras el elemento que molestaba a todos...

-Gracias!

-Lo siento

-No lo sientas, me echaste un cable en ese momento y en muchos despues, la motivación queda atrás.

-El caso es que me pone negra, nadie quiere saber nada de nosotros hasta que Gary no viene, todas pretenden salir con el actor, es denigrante para mi. Eres la única en quien confio.

-Bueno, vengo... y las echaremos juntas, te parece?

-Como?

-Soy el elemento molesto, me tiraré sobre los cuellos de todos los maridos! Incluido Mc Phee!

Judith sonrió. Me levanté, encendí el fuego y puse la salsa en su sitio.

Tras cenar me dispuse a tener la primera noche en mi nuevo hogar. Con mi nueva cama, con mi edredon confortable... echaría de menos al señor Bigotes lamiendome la cara ante la atenta mirada de Stephany. Antes de dormir, probé la conexión, mandé un mail a mi familia, revisé el correo y a parte, miré el google, y el youtube, tenía miles de videos con canciones variadas, parodias y clubs de fans, todas diciendo lo buenísimo que estaba y sinceramente, estaba muy bueno, pero obviamente era una falta de respto decirselo a Judith, se sentía un cero a la izquierda, se alegraba por su hermano, pero es que era insoportable crecer a la sombra de alguien que te quiere pero su fama hace que te ninguneen.

Y Judith no se merecía eso, tenía la razon cuando se quejaba.

http://www.youtube.com/watch?v=ZbLttUZ5WeM

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