Punto en boca

lunes, 21 de julio de 2008

Jump


Ese día fue un día frío, pero dadas las circunstancias decidí darme un capricho, porque el cuerpo me lo pedía. Es raro lo que te pide el cuerpo, a veces hace un calor que te mueres y te apetece comer un plato de cuchara bien caliente. Y aunque hacía frío, a mi me pedía el cuerpo ensaladilla rusa. Y me puse manos a la obra: cocer patatas y verduritas (que en estos lares estan ultracaras), ir a por mahonesa...

Siempre he pensado que la ensaladilla rusa es prima hermana del arroz tres delicias, porque las verduritas de ambos platos son semejantes, me resulta como un remake de una peli antigua con 4 cosas modernas. Como cuando hicieron Vanilla Sky versionando abre los ojos, pues igual pero en mejor (no comparemos esos platos con esa peli de Tom Cruise que si no fui a ver fue por algo).

Estaba pelando zanahorias cuando Judith entró en casa.

-Hey!

-Hola, qué tal has dormido?

-Rara, sigo con el desasosiego de Gary por aqui y todas esas zumbando por estos lares y sin entrar a molestar... hasta traen pasteles de carne!!! Nunca habían traido comida a mi casa! Qué haces?

-Ensaladilla rusa

-Y qué es eso?

Judith no es inculta, es que es escocesa y no conoce la ensaladilla rusa, bueno, si la conoce porque es un relleno de sandwich muy socorrido, pero no con ese nombre. Así que pelé más patatas y verduritas para llevarles un tupper luego. Veis como somos como una familia? Solo las familias hacen intercambio de tuppers!

-Ayer estuvisteis hasta las tantas hablando.

La navaja se me escurrió y casi me corto. Miré a Judith.

-Judith, no es lo que parece, es decir, yo no quiero ser como las demás y te juro que solo hablamos y no traté de tirarle los tejos...

-Lo sé

-Lo sabes?- dijo mientras ella iba cogiendo un cuchillo y pelando judias verdes, sentada a mi lado.

-Sí, Gary me dijo que estuvisteis hasta las tantas hablando y que al final le echaste para poder madrugar hoy. Si hubieses sido como las otras, no le hubieses echado sin preguntarle miles de cosas de Hollywood y sin habertelo cepillado antes.

-Gracias?

-Elisa, aquí no hay mucha gente con la que podamos hablar, así que muchas veces venimos a ti porque eres la única con la que podemos ser nosotros... pero Gary es más pesado que yo, así que no temas decírselo.

-Que es un pesado?

-Exacto!

-Oh... bueno, vale.

-No es demasiada comida para ti?

-Esperaba mandaros un tupper

-Ah, bueno, pues te mandaremos pastel de carne, para que lo pruebes.

Me sonaba a empanada con distinta forma, pero es comida... aunque si va para Gary lo mismo tiene suero de la verdad o algo extraño para violarle. Es comida, me la comeré y me encerraré en casa por lo que pueda pasar.

Tras un almuerzo con ensaladilla rusa y filetes de pollo empanado, me fui a la consulta a eso de las 10 apareció Harrison. No esperaba verle, a lo mejor es que tenía algo que decirme del calentador.

-Hola, puedo hablar contigo? En plan médico me refiero

-Claro, ya sabes donde está el despacho.

Parecía muy serio y decaido, subimos a la consulta, por lo que pudiese pasar.

-Tu dirás-dije sentandome despues de que él lo hiciese.

-Estoooo... es que... es mi mujer.

-Está enferma?

-Bueno, no realmente. Es que... Elisa, podrías aumentar el tiempo de incomunicaión de Gary?

Le miré seriamente, no entendía qué quería decir.

-Como dices?

-Dana... yo la quiero y sé que me quiere, pero es que cuando vuelve Gary, que se que no es culpa suya! Que no puede evitar ser tan guapo y tener esa pinta y ese dinero y yo no puedo evitar...

-Quieres que prolongue la cuarentena para que te haga caso Dana?

-No, claro... bueno, un par de días.

-Harrison, no puedo hacerlo y lo sabes.

Harrison que estaba sentado frente a mi con las piernas abiertas y los brazos en posicion de rezo entre las piernas, echó la cara al suelo desanimado.

-Hombre Harrison, eres un hombre casado, Dana se fija en la fama, pero tu has ganado.

-No entiendo.

-Que se ha casado contigo, no con Gary, has ganado, eso digo.

-Sí, claro... visto así.

Me daba mucha lástima, había venido aqui solo para que ella no le ignorase... Harrison no parecia tan desanimado por momentos.

-Harrison, sal de aqui y vete a por tu esposa, es por prescripción médica.

-Sí, señora... y luego qué?

Madre mía, menos mal que no era endocrino, porque mira que era poco espabilado para ciertas cosas...

-Pues haz que tu mujer recuerde sus votos.

Se quedó pensativo, puso los ojos como platos y despues se golpeó la frente en un sonido sordo.

-Ahhh! Claro!

Salió deprisa, me dió un lacónico gracias y bajó la escalera... al rato oí pasos subiendo la escalera deprisa. Era Harrison de nuevo

-Elisa usted...

-Se llama secreto profesional, Harrison.

-Bien, gracias de nuevo

Y volvió a bajar como un caballo las escaleras.

Qué ganas de echarme una siestecilla!

http://www.youtube.com/watch?v=oPqOVdDUqL4

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