Punto en boca

lunes, 7 de julio de 2008

Rehab


Una vez con los plomos encendidos subimos arriba, la casa se veía distinta sabiendo que tenía electricidad. En fin, era una seguridad. La próxima prueba eran las tuberías, pero sabiendo que había electricidad una estaba un paso más lejos de la edad de piedra y eso animaba.

Barbara no se separaba de Harrison ni un solo segundo, momento que aproveché para ahcer mutis y seguir con la limpieza. Hubo un momento en el que Barbara subió, supongo que a criticar y a cotillear más que a controlar.

-Tienes pensado cambiar esto mucho?

La verdad, aun no había dispuesto nada, solo me había planteado guardar y reciclar todo lo que se pudiese, ya que mis medios no eran muy boyantes.

-De momento no, quiero hacer de este sitio un sitio con el que la gente pueda familiarizarse, venir al médico ya es muy duro como para encima hacer de esto algo muy novedoso. Solo voy a limpiarlo y cambiar un par de cosas de momento. Importa más el trasfondo y el instrumental.

Barbara se paseo como si tuviese demasiada confianza con esa habitación, como si hubiese sido en cierto modo suya.

- Deberías cambiar todo lo que pudieses.

Ahí si que me rompió la cadera completamente.

- La gente te comparará con Henry y creeme, saldrás muy mal parada.

-Más?

Barbara me miró de manera recriminatoria, como si pensase "jovencita, no contestes a tus mayores".

-Barbara, sinceramente opino que si cambio las cosas, seré criticada por no respetar la memoria de Henry, fue el anterior médico y quiero que lo bueno que hizo permanezca, pero no pretendo ser su sombra, quiero recordarle, pero no pretendo desaparecer o ser comparada. Solo pretendo hacer lo mejor que pueda mi trabajo.

Barbara dejó de mirarme, como si no hubiese dicho nada. Siguió andando por la habitación y una vez miró la parte limpia de azulejos, salió por la puerta y volvió con Harrison.

Yo me quedé mirando la puerta, desconcertada por el trato de esa mujer hacia mi y hacia la casa.

Seguí frota que te frota los azulejos, poco a poco los chorretes de polvo del blanco de los azulejos parecían desaparecer y todo tenía un mejor aspecto, pero a costa de ganarme un precioso colocón que ni Amy Winehouse en sus noches de farra. La cabeza me daba unas cuantas vueltas. Decidí sentarme un poco y abrir las ventanas a pesar de la temperatura fresca que hacía, eso no debía ser sano: elige, morir de neumonía o de sobredosis de amoniaco.

Harrison entró y me vió sentada en el suelo.

-Las cañerías son bastante viejas, pero aguantaran unos cuantos años más. Y si no, tendremos que cambiarlas, pero si puedes aguantar te lo aconsejo, nos costará un ojo de la cara cambiarlas.

Seguía un tanto mareada, le escuchaba, pero no le miraba a los ojos...

-Estas bien?

-Sip, el amoniaco, me ha mareado, he tenido que abrir las ventanas.

-Tranquila, mamá está haciendo un té, se te pasará enseguida. Sí huele concentrado sí...

-Decias que nos costará... no entiendo nos costara...

-Sip, las reparaciones cuentan a nuestro bolsillo, así que si se te rompe alguna cosa, la pagaremos nosotros.

-Amh, descuida entonces, abriré los grifos con cariño.

Barbara subió con una taza de té.

-Que la pasa?

-El amoniaco, no lo hueles?

Escudriñó el ambiente con su nariz. Luego miró una botella.

-No vuelvas a comprar de este amoniaco... No me creo que Wanda no te dijese nada...

La miré con la cabeza gacha como si la desafiara.

-Este amoniaco es barato porque es terriblemente fuerte. Ni lo acerques a gente que tenga asma. No me creo que Wanda no te lo advirtiese.

-Muy hábil Wanda... matando al médico...

-Tómate el té, estarás mejor. No se lo tengas en cuenta, solo quiere desacerse de ese producto rapidamente, y mira, tu lo compraste...

Miré el té con desconfianza, solo faltaba que me echaran drogas a las 5 de la tarde.

-Gracias.

Sin embargo, cuando no me quedaba nada más que cuatro azulejos por limpiar, la habitación era distinta.

-Por lo menos la habitación esta limpia, ahora solo tengo que limpiar el material y podre empezar a operativizar aqui.

-Vas a limpiar la casa tu sola- me miró Barbara con desprecio.

-Y quien sino la iba a limpiar...?

-Buena suerte entonces.

Al poco de decir esto, Harrison repasó el estado de las ventanas y la salida de la chimenea, la posibilidad de poner algo de calefacción en las habitaciones y como debería hacerse. Yo seguí sentada un rato , con las ventanas de par en par, terminé la habitación como pude (si lo se me compro una maquina de limpieza a presión) y cerré las ventanas en seguida. me sentía destemplada, esto me iba a matar.

Al llegar a casa de Judith le comenté mi día, mi intención de respetar ciertas cosas y de cambiar unas cuantas. le comenté las ideas de Barbara y la jugarreta de Wanda. Judith, mientras machacaba cilantro para su salsa me miró...

-No puedo creer que Barbara quiera que cambies la consulta.

-Por?

-Bueno, a la muerte de Adele, Barbara y Henry pasaron mucho tiempo juntos, unos dicen que como amigos, otros dicen que Barbara puede que se sobrepasara en el consuelo. Todo porque su marido murió al poco de nacer Harrison y ella se sentía sola. Nunca se ha sabido si era cierto o no, pero vamos, cuando murió Henry todos en cierto modo, la tratamos como la viuda de Henry...

Me dió que pensar.

-Vaya...

-Si, el caso es que ella que dijo que nunca sería infiel al recuerdo de su marido al morir, fíjate, con dudas sobre su relación con el médico. Puede ser que por eso desconfie de ti y su Harrison- me dijo guiñando un ojo.

-Judith... estoy demasiado colocada aún como para darle importancia a esa indirecta. Creo que me tomaré un buen vaso de leche para evitar la intoxicacion y me vaya a la cama.

-Como quieras, pero no abuses de pobres hombres de las chapuces con matrimonios fuertes.

-Mimimimimi...

Al irme al sofá Melany estaba ahí, tenía una cara muy seria.

-Hey, que tal Mel?

-Me llamo Melany...

-Perdona Melany

Se quedó ahí sentada, pensé en echarla, pero al fin y al cabo era su casa... y si estaba ahí era porque quería algo y no sabía como pedirlo.

-Qué tal el día?

-Creo que tengo depresión.

-Vaya y como lo sabes?

-Pues porque esas cosas se notan.

-Es verdad, lo olvidé

-Necesito pastillas

-Como?

-pastillas, para superar la depresión...

-No puedo dartelas hasta que sepa que te ha pasado

Me miró desafiante, por un momento pensé que me cogería de la camisa y me abofetearía hasta que le diese las pastillas, habia puro odio en esos ojos azules, de repente se llenaron de cristal liquido en forma de lágrimas y se empezaron a enrrojecer.

-Me gustaba un chico y ahora ya no me gusta.

-Vaya, vaya... esto hay que hacerlo bien, venga, tumbate... pon la cabeza aqui en el brazo del sofa, cuentame que ha pasado.

-Pues que me gustaba, y medió la mano, pero hoy le he visto cogiendole la mano a otra, una furcia...

-Mellany por el amor de Dios, no digas esas palabras...

-Estoy fatal, me siento muy mal... creo que me gustaba

-Cariño, pero eso es normal. Es duro, pero no hay pastillas para superarlo, debes hacerlo tu sola, es la única manera.

-Es siempre así?

-El qué?

-Que te dejen?

-Bueno, a veces, y solo a veces, es peor... y otras la historia no se acaba.

-Y como sabes cuando no se acaba?

- Eso no lo sabe nadie, no viene en mis libros...

http://www.youtube.com/watch?v=uV0yeeP1X2E

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