Punto en boca

lunes, 11 de agosto de 2008

Cry me a river


Muchas veces comentas cosas no porque necesites comentarlo, sino porque en alto, fuera de ti, eres capaz de verlo en un matiz distinto.

Una vez contrastados los datos con Judith y que ella se fuera a su casa con su sonrisa de oreja a oreja, yo pensé que era sábado que tenía algo que hacer, como preparar mi domingo en Edimburgo, hasta los médicos teníamos derecho a un día libre, por convenio, yo estaba haciendo más de lo que mi contrato pedía, pero claro, en un pueblecito las cosas son ási, así que MI domingo iba a ser lo más genial que pudiese en el Botanico.

Y eso suponía que Gary, aquel que correteaba abajo con las niñas no estaría.

Así que colgué la bata y me fuí a la tienda a comprar cosas para hacer comida buena para llevar en tuppers para UNA SOLA PERSONA (yo, obviamente, no hay otra posibilidad). Al salir, las niñas siguieron jugando y riendo, pero noté que Gary de reojo me miró. Eso, estoy aqui! Y voy a planear mi fin de semana.

A medida que llenaba el carrito me sentía más segura de lo que hacía, no podia quejarme, alguien se estaba aislando con respecto a mi, pues nada, yo debía seguir adelante, se supone que es lo correcto, no?

En la caja, me di cuenta de que estaba engañándome a mi misma, es decir, si me importa es porque en el fondo me cae bien, es decir, eso como poco y bueno, estaba animada para todo lo que suponía el viaje a Edimburgo y el día allí, pero claro, qué supone irte a un parque tu sola? Por muy bien que intentes pasarlo no es nada si lo pasas sola.

Es bastante cínico.

Al volver con las manos llenas de bolsas pasé bastante cabizbaja por la entrada, bastante decaida.

-Espera, te ayudo- dijo Gary, soltando a Mellany en el suelo.

Ni le miré, pasé cabizbaja sin hacer ni caso, no estoy segura de que dijese eso, te cuento lo que recuerdo, solo sé que no quería ver a nadie, solo sé que entré y cerré la puerta de un portazo, solté las bolsas en el suelo y yo caí detras y lloré sin soltar las bolsas. Ni siquiera lloré, la cosa es que se caían las lágrimas sin poder controlarlas.

Noté como si se acercarán los pasos de alguien, pero antes de que entrase, cerré la puerta con llave, corriendo fui a la de la cocina y la cerré también y una vez cerradas me dispuse a correr las cortinas, y me tirén en la camilla.

Podría ir al pub, podría estar con gente, pero tomo la decisión de estar sola, porque aunque en un rollo autocompasivo destructivo del horror decida decir "pobrecita yo", es lo que necesito oir cuando no puedo estar junto a la gente que quiero y la gente que quiero aqui, pasa de mi.

http://www.youtube.com/watch?v=N7p4mioawIA

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