Punto en boca

martes, 5 de agosto de 2008

Fotograph


El plato entre Barbara, Judith y yo, yo las miraba con cara de pava, proque total, nunca me había enfrentado con fuerzas del más allá... y menos tan amables, no molestan y dejan flores.

Barbara y Judith contaron historias a raudales, porque por lo visto, la capital está llena de fantasmas por aquello de que había ciudaddes subterraneas para los enfermos de peste y otras enfermedades incurables por aquellos tiempos. Y claro, un escocés no es de los de desaprovechar su vida, así que si tiene que vivir, pues nada, a vivir, aunque no toque.

En el pueblo alguna vez había pasado.

-Bueno, y que hacemos?

Judith y Barbara me miraron como si estuviera loca.

-Nada

-Cómo que nada?

-Te molesta?

-Mmmmm nop

-Te ha hecho algún mal o a la gente de la comunidad?

-Pues no

-Pulula por la casa y observa mientras te desnudas?

Barbara carraspeo mirando fijamente a Judith.

-A la cuñada de mi prima le pasó!

El caso es que Henry pululaba por el pueblo, así que decidí que bueno, ya que había rescatado su banco, para disfrutar con Adele, seria positivo poner una foto suya en la consulta. Una vez ser fueron Judith y Barbara (Esta con la excusa de ir a la baño, se recorrió la casa musitando el nombre de Henry), decidí bajar al sótano. No sin cierto miedo. Es que te condicionan!

Total, que con un mechero que tenía por la cocina, por si acaso en el bolsillo, me fuí a por fotos. Bajé deprisa, miré deprisa en el cofre que tenía, subí deprisa y cerré la puerta. Sí, soy una enana mental.

Miré las fotos color sepia con detenimiento, la más reciente sería sobre los 50, pero había de los años 20, supuse que una mujer que salía en una foto con los labios rojos según de intuía, los ojos caidos y la cara regordeta, muy a los años 20 sería la joven Adele. Era muy guapa, muy al estilo años 20, pero muy guapa, con los ojos grandes y expresivos.

Al final me decanté por una foto con Henry vestido de traje, con su bata y sonriendo detrás de su poblada barba, solo estaba él, estaba quizá muy condionada, pero sentía que la foto me miraba.

-Henry- le dije- si me permites que te llame así, te respeto mucho, y quiero que nadie te olvide, pero no te hagas demasiado presente o no podré ser una buena doctora. Aunque estoy dispuesta a colaborar contigo, siempre y cuando no me espies cuando me ducho o me cambio. Estás de acuerdo?

La casa permanecía en silencio.

-Me tomaré eso como un sí. Qué tal si te pongo en el despacho? Así podremos pasar consulta juntos, colega.

Busqué por la casa un marco, como no encontraba ninguno (el domingo debería buscar uno cuando fuese a Edimburgo). Mientras la puse apoyada en una pared, sobre el armarito de los medicamentos.

-Aqui podrás ver la cara de la gente que viene, pero no viene mucha gente, te advierto.

Me eché atrás, y la perspectiva era buena.

Bajé de nuevo al sotano para poder recoger en su sitio las fotos, bajé y dejé deprisa las cosas en el arcón. Y volvi a subir.

El día transcurrió muy tranquilo. Al día siguiente, la nota que escribí con mi agaradecimiento, apareció de nuevo en el felpudo de la puerta.

Henry era de los pocos que me estaba aceptando sin peros en este pueblo. Y los fantasmas lo ven todo... o eso dicen.

http://www.youtube.com/watch?v=cZw0M_7qSxA

2 comentarios:

la reina del hielo dijo...

vaya, pensaba que Elisa iba a ser más escéptica, en plan doctora Chang...

tita hellen dijo...

No, es más Izzi Stevens, pero con cosas de doctora Yang.