Punto en boca

martes, 12 de agosto de 2008

Run


Nainonaaaaaa... Domingo! No ha salido el sol todavía, peeeero yo sin mi Botánico no me quedo, hay que animarse.

Quizá algún día eche de menos este suelo, este aire, esta libertad, lo que comporta esta temporada por estos lares, es por ello que si no aprovecho será tiempo perdido en cierto modo.

Una duchita, un té, unos croasanes rellenos de queso crema y mermelada de naranja (los ingleses hacen una muy buena mermelada de naranja y aqui no sale muy cara), un lavado de dientes y ha hacer la mochilaaaaa!

Vamos a ver, un neceser, básico: unos klinex, un minibotiquin para heridas (defecto profesional), un peine y un cepillo de dientes con su pasta. Una botella de litro de agua, una bebida isotónica, unos sandwiches, el monedero, el movil y el mp3.

Me dispongo a salir por la puerta. El sol empieza a hacer acto de presencia.

Me meto en el coche y conecto el mp3 y empiezo a emocinarme con la música, pero a pesar de ello trato de no pisarle mucho al buga, "que no es mío" trato de recordar. Al poco ahí estoy yo, a la izquiera, bajando colina "nanananananaaaaaa" cuando de repente me pasa un coche a una velocidad pasmosa en uan maniobra muy arriesgada.

Lo sé, me encuentro ultimamente muy irascible, así que carraspeo, "calma" pienso, bajo la ventanilla con calma, mi música empieza a retumbar y saco la cabeza gritando "DESCEREBRAUUUUU QUE TE VAS A MATAAAAAAR", subo la ventanilla tranquilamente y me centro en mi baile de cabeza y pronto llego a Edimburgo.

Tras preguntarle a una policía muy sonriente y amable consigo llegar al parque, y encontrar un lugar donde aparcar relativamente cercano. Mis all stars falsas negras me llevan hasta la puerta del parque en un agradable paseo. Me dirijo a la entrada y me pongo a rebuscar la funda de las gafas de sol cuando estoy frente a ella oigo una voz familiar.

-Hoy no pensarás violarme, verdad?

Gary estaba ahí, con una cazadora de piel negro , un jersey verde botella de pico, una camiseta blanca, unos vaqueros y unas playeras igual que las mías. Su cara tenía una ligera mueca de desaprobación y tenía los brazos cruzados a la altura del pecho.

Y yo, atontada, dejo caer la mochila al suelo.

http://www.youtube.com/watch?v=2GA3a15xF0c

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