Punto en boca

miércoles, 6 de agosto de 2008

Under my skin


Ser médico tiene sus cosas, tienes que ver cosas que no son precisamente agradables en demasía. Aqui estoy yo, friendo la espalda a una mujer del pueblo, su hija tiene un puesto importante en una marca de ropa conocida y ha decidido llevarse a esta buena mujer a costas españolas de vacaciones este verano. Pero la pobre tiene la espalda llena de pequeñas pero terribles verrugas y quiere quemárselas. Su plan? Tener un tipo estupendo y una piel perfecta para la exposición solar.

Huele a bacon quemado, con perdón de la pobre mujer.

Total, que aqui estamos, quema que te quema, la pobre está sufriendo de lo lindo, pero está tan emocionada con el hecho de salir de la niebla a la playa que cualquiera la dice nada.

Y aqui estamos.

-Si ve que sufre mucho, dígamelo y paramos un poco o le doy alguna cosa.

-Más sufrió nuestro señor en la cruz y no se quejó nada.

Qué estoicismo! En fin aquí estoy, verruguita a verruguita, la espalda estará lista es un ratito.

Despues de esa matanza, la pobre mujer con ojos llorosos se tumbó boca abajo en la camilla para descansar un poco. La subí una tacita de té, porque me daba mucha lástima.

El té he descubierto que es una bebida espiritual, es esencialmente un aguachurri de agua con hierbas, pero al estar caliente abraza el espíritu y reconforta. Y cuando está frío, enfría las emociones y el cuerpo. Así que la subí una taza de té.

-Oh, querida, muchas gracias!

-No hace falta que se incorpore

-Beber así me es muy incómodo.

La mujer, por primera vez miró la consulta con detenimiento mientras bebía el té.

-Te ha quedado muy acogedor, Henry tenía esto muy limpio, pero un poco frío. Anda, si le tienes ahí.

-Sí, ahí le tengo.

-Sabes? Esta bien esto de tener un nuevo médico por aqui, la gente pone muchas pegas, pero a poco que sepas hacer, puedes ayudar a este pueblo. Ya cada vez somos más los mayores que estamos aquí y alguien tendrá que cuidarnos si nuestros hijos se van a la capital.

-Y ustedes no quieren ir a la capital.

-Noooo- dijo con una gran sonrisa- una cosa son unas vacaciones, ayudar a los hijos y todas esas cosas, pero mi historia está aqui. En esa iglesia me casé, bueno, me casé, me bautizaron, hice la comunión... mis hijos nacieron aqui, en mi casa, mi marido murió en mi cama, en mi cuarto. Irme de aqui, no, no puedo dejar todo eso atrás, es lo único que nos queda a la gente que, como yo, somos pobres como ratas. Qué digo como ratas! Las ratas van de terciopelo a nuestro lado.

Los escoceses son muy expresivos y muy habladores, pero son muy buena gente. Me acabo de dar cuenta de que si hubiese ido, puerta por puerta presentándome a todas las personas del pueblo seguramente la gente no hubiese sido tan excéptica conmigo. O eso pienso ahora.

Connie, que así se llamaba la mujer que ya no tenía verrugas, se llevó unas vendas, mi tarjeta (me hice unas con mucha paciencia en una tarde aburrimiento máximo) por si pasaba algo y directamente se fue a casa.

-Gracias por el té, es usted muy amable, ya me lo dijo Prudence.

-Gracias a usted, pase buen día.

La acompañé a la salida, allí estaba Gary con las niñas, jugando en el jardín. Se percató de mi presencia, me saludó, pero pronto fue arrollado por dos niñas que le placaron balón de rugby en mano. Y este calló en el suelo, me dió la ligera impresión de que le habían castrado con el balón, pero me di la vuelta y entré dentro.

Aún no me habñia decidido qué hacer de comida, pero hoy iba a ser un día de comida vegetariana. Ya había tenido demasiada carne tostada por hoy.

http://www.youtube.com/watch?v=TwzfpoF_Ygc

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