Punto en boca

martes, 19 de agosto de 2008

Today tomorrow sometimes never


No me comprometo, es un defecto, necesito manejar el barco.

Supongo que es más fácil huir del barco cuando sabes de primera mano que se hunde, en vez de quedarte a achicar agua. Supongo que es más fácil decir tu hasta aqui e irte a quedarte a ver como los demás recogen las cosas mientras tu te quedas.

Supongo que parece que tengo una gran capacidad de compromiso, un fake, una fachada total, todo una imagen que me he creido hasta yo.

Y tengo un miedo terrible a ser la última en irse del baile, a ser la última en enterarse de que el barco está hundido y no hay barquitas para salvarse. Solo que necesito que me lo digan en alto.

-Blanca?

Blanca dormía como una bendita, suerte de ella, que tenía bastante más tranquila de comeduras de tarro la mente en esos momentos. Sin embargo las piedrecitas también visitaron la ventana esa noche. Nunca me alegré tanto.

-Menos mal que has venido!

-Si? Por?

-Estaba dando vueltas en la cama comiendome el tarro.

-Ah... por?

-Tonterías.

Cerré la puerta detrás mía y nos fuimos al jardín.

-No me vas a dejar entrar?

-Las niñas se despertarían... pero bueno.

Abrí la puerta y nos quedamos en la cocina, le serví una taza de... camomila, las niñas se tomaron el resto...

- Bueno y que pensabas?

-No tengo plantas en casa, ni en esta ni en España, no plantas mias.

Me miro muy serio, impertubable, como si no entiendiese nada... no me extrañaria.

-No tengo mascotas, ni siquiera he tenido un tamagochi.

Siguió expectante.

-Este trabajo no es fijo y el de España tampoco

Esperaba como una especie de luz al final del tunel.

-Hace mucho que no tengo pareja estable.

Enarcó ligeramente una ceja.

-No sé comprometerme, Prudence tiene razón huyo.

Se echó hacia atrás en su silla y le pegó un trago a la manzanilla como si fuese whisky y él un vaquero.

-Supongo que tampoco soy la persona más idonea para hablar de esto... deberías hablar de esto con Judith.

Ahora la que enarcaba la ceja era yo.

-Me gustas más cuando no eres tan... trascendental.

Mi ceja llegó a la altura del Everest.

-Eso de pensar... buff y más a estas horas.- Expandió su amplia sonrisa y la mía salió por educación más que por empatía.

-Bueno. Qué tal el día entonces?

http://www.youtube.com/watch?v=5Oou83gv3oI

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