Punto en boca

viernes, 5 de septiembre de 2008

O son do ar


-Vale, sal del coche y cierra los ojos.

Le miré con cara de negativa, pero con sonrisa, por alguna inexplicable razón no dejaba de sonreir cual pardilla.

-Que sí, cierra los ojos.

-Pero...

-Confía en mi... por favor.

Soy idiota. Me bajé y cerré los ojos, me agarró de las manos y me fue llevando despacio por algo que parecía pendiente abajo. Estuvimos un rato bajando hasta que se paró y me cogió de la cintura, desde mi espalda, puso una mano en mi cuello y alzó mi cabeza y susurró en mi oido.

-Vale, ahora vas a mirar al cielo y lentamente vas a mirar a abajo, pero lentamente, y cuando cuente tres, de acuerdo? Una, dos y tres.

El cielo era inmenso, color perlado, pero gris como siempre y poco a poco fui bajando la vista y vi el mar, inmensamente azul oscuro, profundo y frío y más abajo y peazo acantilado que cortaba la respiración y estaba a dos pasos del filo. La vista era impresionante.

-Grandes personajes han estado aqui, si por algo me gusta esta tierra es que hay historia en cada trozo de tierra que pisas.

El acantilado imponía, pero a su vez atraía, y el azul, tan profundo y frío resultaba casi irreal, el sonido era atronador y el olor a mar era embriagador.

-Y bien?

-Guau! Es fantástico.

- Lo sé, esperame aqui.

Sinceramente, no sé si Gary había hecho esto con alguien más, no sé si estas ideas las saca de guiones, de guionistas o de donde, pero resultaba todo especial. Y si era un treta para todas las idiotas facilmente engañables, no estaba muy segura de querer saber el final.

Trajo una manta de cuadros y la echó en el cesped. Despues se tumbó y se quedó inmovil mirando al cielo, como si no necesitase invitación porque no necesitase ser imitado.

Pero le imité.

-Cuando mis padres discutían, cosa que pasó demasiadas veces cuando estaban casados, solía venir aqui. Me ayudaba a pensar. Es una de las cosas que más echo de menos en L.A., solo que allí no tengo donde vivir esta experiencia.

Cerré los ojos y solo podía oir el mar en todo su magnitud y fortaleza contra las rocas.

-En España no tienes nada así?

-En España uso el olor del Botánico y su silencio, no es lo mismo, tiene horarios, pero es lo más parecido a esto para mi. Antes habia un jardincito en la estación de Atocha, pero desde el 11m, ese sitio ya no puede ser un recuerdo de relax y paz para nadie. Nada que esté manchado de sangre puede serlo, entiendes?

-Ajá.

Nos quedamos en silencio un buen rato, no es porque no tengamos nada que decir, es porque muchas veces no decir nada es síntoma de compenetración. Llegados a un momento me pasó el brazó por debajo del cuello y me acercó a él, y nos quedamos así un buen rato.

-Nunca había traido a nadie aqui.

-Porque?

Es una pregunta que no debió salir, no tiene sentido, máxime cuando no tiene que darme explicaciones, esto se acabará a las 12 Cenicienta.

-No lo sé. Pero me ha salido así, te molesta?

-No, es genial que me hayas enseñado este sitio. Cuando te vayas lo usaré de lugar de meditacion y aislamiento.

-De pequeño me aisle demasiado y no me ha traido nada más que gente no muy sincera y soledad. Ojalá hubiese estado más cerca de gente que me valoraba, ahora no me sentiría como si estuviesen obligados a admirar mi trabajo.

-No creo que sea eso.

-Sí, pero sería más agradable si me vieran como un colega y no como el tio que pretende tirarse a su mujer, aunque desde que me desdeñas tanto las cosas no van tan mal.

Sonreí.

Sabéis cuando alguien va a decir algo y toma aire y luego, no dice nada, como si la palabra fuese engullida o se suicidase en un suspiro?

Nos pasó un montón de veces.

-Vámonos, quiero que veas muchas más cosas.

http://www.youtube.com/watch?v=MO7bUhJlAek&feature=related

3 comentarios:

amor es libertad dijo...

"The view from the top can be sometimes very lonely..."

(cat stevens, "the view from the top")

tita hellen dijo...

La soledad del lider que le dicen

Carlos dijo...

http://100cuentos.blogspot.com/

Si quieres participar. Publicamos cuentos que nos mandan.

Carlos