Punto en boca

domingo, 28 de septiembre de 2008

Wait


Durante todas las revisiones de las enfermeras no pude evitar abrir los ojos, pasé la noche en un terrible duerme vela que te destroza el cuerpo y los riñones, pero eso es por la silla.

Permanecía en la fría habitación de color blanco nuclear mirando el sueño profundo y estable de mi amiga, que ahí dormía sin inmutarse, cuando me di cuenta poco a poco que el hospital se empezaba a despertar, eran las 8 de la mañana y todo el mundo estaba muy activo, me metí un segundo en el baño y me lavé la cara energicamente con agua bien fria.

No me desperezó, pero me quitó un poco la tontería.

Al salir me di cuenta de que un hombre enorme estaba con una bolsa de plástico mirando de cerca a Prudence. Pronto me di cuenta de que aquella mole era Doward.

-Buenos días Doward, no te he oído venir.

-Buenos días doctora, mire le he traido un poco de comida para que desayune, son unos huevos revueltos con tostadas y unos filetes y un poco de té.

No me extraña que Doward sea tan grande, le voy a tener que hacer una revisión de colesterol en cuanto salga de aqui.

-Gracias Doward, eres muy amable, has venido solo?

-Sí, la gente irá viniendo a lo largo del día, supongo que ahora me estarán vaciando los grifos de cerveza pero bueno... Prudence lo merece.

Abrí el termo, el té seguía caliente, vi que habia dos vasitos de plástico llené uno con cuidado y otro más tarde que parecia quemar más todavía, Doward habia metido sacarina en la bolsa, le ofrecí uno y se sentó en la silla, yo me apoyé en los pies de la cama.

-Tome Doward.

-Gracias.

Se quedó fijamente mirando a Prudence, mientras yo soplaba el vasito para que se enfriase.

-Se va a morir?

Madre mía, que manía.

-No lo sé, pero quiero creer que no se rendirá.

-Prudence es una buena mujer, Prudence ahora no hace nada, pero fue profesora de parbulos del pueblo hace mucho. Incluso estuvo ayudando en el pueblo al doctor cuando la crisis de sarampión.

-Perdón?

-Varios niños la cogieron y se pegó mucho, así que como ella la había pasado, se pasó todos los días de allá para acá cuidando a todo el mundo. Apoyó mucho al doctor que estaba antes que usted y a su esposa.

-Vaya, no lo sabía.

No era que se estuviese muriendo una persona cualquiera, es que se estaba muriendo una heroina del pueblo. Prudence era una mujer especial en la memoria colectiva de todos.

-Andamos más tranquilos en el pueblo desde que está usted ayudando. Se quedará mucho?

-10 meses más Doward, es lo que cubre mi contrato.

-Y despues?

-Volveré a España.

-No me extraña, si yo viviese en España tampoco me iría, tienen sol, calor, buen alcohol y mujeres guapas, quién quiere vivir aqui?

Sonreí.

-Bueno, a mi las mujeres me dan un poco igual.

-Claro, usted tiene a Gary.

-Cómo dice?

-Perdone es que soy un bruto, siempre estoy diciendo lo que no debo y mira que mi madre me lo decía constantemente, que no tenía que ser tan cotilla...

-Doward, me parece gracioso, dígame lo que dice el pueblo.

-El pueblo dice que estais enamorados, que sois idiotas por haberos enamorado porque no os volvereis a ver y que Gary no debería renunciar a su carrera por tí- dijo con voz quejumbrosa Prudence.

Dejé el vaso en el suelo y con cuidado me acerqué a ella.

-Como está?

-Bueno, no me duele tanto la cabeza, pero sigo aqui, que no es poco- dijo sonrriente- Doward, me alegro de verte, puedes correr las cortinas? esa luz me está matando.

-Sí, claro señora, como no.

Dejó el vaso en una mesita como con impaciencia y corrió a correr las cortinas. Y en seguida volvió al lado de Prudence.

-Qué? Me voy a morir?

-Señora, por favor...

-Doward, si voy a espicharla quiero saberlo! Elisa, la voy a espichar?

-Que yo sepa no, pero aú no tenemos las pruebas.

-Mejor, no me apetecía de momento.

Salí un segundo para llamar a la enfermera y preguntarle por el doctor y las pruebas, decirle que la paciente estaba consciente y que esperaba respuestas. Cuando volví, Doward estaba hablando con Gary que traía una bolsa deportiva.

Cuando me paré en seco pensando en irme, escapar sin ser vista y todo él me vió, con rostro triste se me acercó.

-Judith me ha dado esto, es ropa limpia, tu cepillo de dientes y un poco de jabón para la ducha.

-Gracias.

Doward se metió en la habitación. Noté que todas las enfermeras estaban allí mirandole, solía pasarnos, pero él solo me miraba a mi, lo cual hacia que me sintiese fatal.

-Estas bien?

-Sí, bien, algo agotada, Doward me ha traido el desayuno, pero aún no me lo he comido.

-Quieres que bajemos a tomar algo?

Le mire sugiriendo que no sería buena idea.

-Sólo será un minuto.

http://www.youtube.com/watch?v=GW89iGaZlUY

2 comentarios:

Tara dijo...

Yo creo que cuando lo termines, si lo hacesen formato .pdf me lo imprimo y lo leo, porque con to lo que llevas me dejo los ojos!!! xDD

tita hellen dijo...

si, es que es un poco engorroso en este formatillo.

Apunto la idea para adjuntarlo en algún lado y que lo podais descargar de alguna manera