Punto en boca

jueves, 9 de octubre de 2008

Inconsolable


Gary mide dos metros, por mucho que quiera le tienen que mirar.

Es guapo, eso no le hace invisible.

Y tiene la voz muy grave... llama la atención.

Estar tranquilos será dificil.

Nos sentamos en una mesa de la cafeteria, pedimos un zumo cada uno y al poco, un par de enfermeras le pidieron unos autografos sonrientes.

Se fueron cuchicheando lo guapísimo que es.

Nos miramos y se hizo el silencio.

Es muy incomodo cuando tienes tanto que decir y no sabes muy bien por donde empezar.

-No debimos tener esa cita, no debimos tener ese día, pero lo tuvimos.

Asentí y suspiré.

-Y la verdad, es dificil concebir que estarás en la casa de al lado y no podré tocarte, porque el impulso que tiene mi cuerpo es el de querer abrazarte.

A veces me planteo si es al frase de algún guión, si secillamente alguien es capaz de soltar esas cosas, porque sí y encima quedarse tan fresco.

-Ya.

Ya. Es todo lo que digo, quiere abrazarme y digo ya... qué lástima doy.

-Qué opinas tu?

-No lo sé

No lo sé es tan impreciso, tanto como que puede que nole pare, proque quizá mi cuerpo tenga la misma pulsión, que no quiera oir que esto se va a terminar porque todo tiene un fin, proque sería estúpido que algoq ue te hace sentir tan bien tenga que terminar solo proque es lo más sensato.

Pero si la gente hiciera todo de manera sensata, seguramente nadie tendría hijos y nos hubiesemos todos extinguido.

Estaba sentado enfrente de mi, pero se levantó, cogió su silla, la pusoa mi lado, me puso el brazo encima de los hombros, me abrazó y acto seguido me besó con intensidad.

Yo solo notaba que me caían las lágrimas de los ojos.

En otras ocasiones esto me pasó por acceder a relaciones que en su momento no sabía decir que no, como cierta relación que tiendo a querer hacer como que no pasó, pero esta vez era distinto. Notaba dentro de mi el peso del final próximo, de que era un engaño mutuo a no ver el final.

Qué ibamos a hacer entonces? Llorar? Extrañarnos? Tener más recuerdos que borrar?

-No puedo Gary... no puedo, en serio que no puedo. Yo me iré... o tu te irás... no puedo, no podemos, no podemos...

Me levanté y me fuí al pasillo, me sequé las lágrimas con el puño del jersey y suspiré amargamente.

En mente resonaba no podemos, como un mantra, una y otra y otra y otra vez, rum rum rum ...

Entré en el baño de señoras, entré en el retrete, cerré la puerta, bajé la tapa, me hice un ovillo y lloré en silencio, mientras me mecía abrazada en las piernas, como un recuerdo de cuando te mecen cuando eres bebe y tienes un llanto inconsolable.

Dejé todo caer en mi persona, al rato vi que habia unas botas detrás de la puerta, cogí papel higienico y me soné. Eran unas botas de chico, abrí la puerta, era Gary habia estado con la frente apoyada en la frente como para estar más cerca de mi, todavía tenía una marca en la frente.

Le vi y le besé, el empujé contra el lavabo y nos besamo como si fuera la última oportunidad de estar juntos que tuviesemos, nos besamos con ansia, con pasión, con todo lo que queríamos decirnos y no sabíamos y no podiamos porque era todo insensato, me dió la vuelta y me sentó en el frió marmol del baño, mientras el se arrimaba más a mi porque a veces un centimetro es mucho espacio y no parabamos de aprendernos de memoria.

Le aparté de mi cara, le miré... me dí cuenta de que era mucho espacio y que no sabía como lo iba a soportar algún día. Pero hoy era muy duro, todo era muy duro, cada centrímeto lejos, cada segundo separados, por lo que nos besamos con más fuerza si cabe, terminando en un brazo y no pude evitar llorar por el futuro incierto que nos deparaba la vida.

Si Julieta hubiese sabido su final, también hubiese llorado al besar a Romeo.

Su enorme mano me secó las lagrimas con cuidado.

-Vamos, Prudence debe olerse el percal y está muy debil para estos sustos. No quiero, pero tenemos que volver.

http://www.youtube.com/watch?v=kgKGtQjpRW4

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