Punto en boca

lunes, 13 de octubre de 2008

Sorrow


No me gustan nada las muertes.

Es una parte que te preparan hasta cierto punto, pero que no asimilas, luchas porque no pase.

Y a veces pasa. En el pasillo estabamos Gary y yo, ambos sin tocarnos, con la fría sensaciónd e que no podía ser una buena señal. A ver, besas a un chico, te lias la manta a la cabeza yen cuanto te sientas, ala! Va alguien y la palma. Sí, coincidencia, pero que podía haberla tocado la lotería en vez de diñarla, digo yo!

Gary miraba al suelo.

-Era una gran dama.

Le miré, no lloraba, pero estaba muy afectado.

-Actualmente no hay mucha gente de la que puedas decir esto, es decir, hay muchas mujeres que son grandes mujeres, pero damas, no mcuhas. Es una perdida tremenda...

Suspiró, no sabía qué decirle. No nos preparan para la muerte, pero mucho menos para poder ayudar a los familiares en la muerte. Los familiares siempre nos ven como los que no hicieron suficiente para salvar a su ser querido.

Sin saber muy bien como, el tiempo se trasladó de un suceso a otro, y cundo quise darme cuenta, iba en mi coche, sola, sin música y delante de un coche fúnebre, para enterrar en el pueblo a la pobre Prudence.

Cuando llegamos, todo el pueblo, precedido por el cura, estaba en la gasolinera. No sabía ni quien era el cura, desde que he llegado que nome he pasado ni una sola vez por la iglesia. Si no fuera porque sé que esta en la mitad del pueblo ni sabría donde está.

El padre Justine recibió a Gary con un abrazo y a mi me dió la mano de manera cálida. Todos me miraban con los ojos llorosos, yo no sabía muy bien que decirlos.

-Lo siento mucho Elisa, pero Dios tenía otros planes para Prudence.

-Ya, pero no es muy justo.

-Supongo que para una doctora no, que conserva la vida, pero para los que creemos en la vida eterna, es un cambio, no es justicia.

No me vale, lo he visto, admito la muerte, hasta que la tengo enfrente, no pude hacer nada y ella murió allí, a veces pienso que si hubiese estado delante, atenta esto se podría haber evitado.

Judith me dió un gran abrazo. No tenía muchas ganas de abrazar a nadie.

Fuimos a casa de Prudence, a enterrarla con un vestido digno, miramos los camisones que tenía, el primero lo busqué bajo la almohada, tenía un diario.

Barbara, lo leyó en voz alta, censurando las partes más personales.

Me pareció de mal gusto, pero llego a una parte que era sobre mi.

"Elisa es una buena chica, es muy vital, se agradece que alguien tenga tan pocos prejuicios sobre gente que la ha juzgado tanto, creo que ella es mi misión, porque todos sus prejuicios los tiene sobre su vida. Gary y ella se gustan, se harán daño y se distanciarán en el proceso, pero se quieren. Solo si se dan cuenta de ello y valoran el afecto por encima de la diferencia, serán felices. Esto no es propio de una persona sensata como yo, pero empiezo a pensar que ser ayudar a la gente a ser feliz es la misión que tengo, porque al fin y al cabo es la misión que siempre he tenido".
Barbara levanto la vista, todas las mujeres de la habitacion la estaban mirando.

-Elisa, estas llorando.

Ni me habia dado cuenta...

-Vosotras también...

http://www.youtube.com/watch?v=LxDVc80Z3FI

2 comentarios:

la reina del hielo dijo...

Madre mía, me ha dado la llorera a mí pamien

tita hellen dijo...

No pretendia ser tan melodramatica, lo mismo me he pasado...