Punto en boca

jueves, 8 de enero de 2009

Domino dancing


Basta con que te falte alguien para que le eches de menos.

Gary recogió sus cosas, me besó y se fue... pensé que vendría por la noche, cuando nadie le viese, pero no vino, pensé que llamaría por teléfono pero no lo hizo, pensé que se asomaría por la ventana antes de dormir, solo para ver si estaba en la habitación frente a la suya...

Pero si pretendía usar la fuerza o la llamada psiquica, sinceramente no funcionó.

De vez en cuando me pasaba por las reuniones pro Gary, pero no era lo mismo, me saludaba friamente, con un lacónico y frio abrazo, y un beso en la mejilla, a veces me daban ganas de gritar "Eh, hace cuatro días dormias junto a mi y tu mano derecha me tocaba el culo, no me vengas con castos saludos!", pero no pretendía ser grosera.

Solo pretendía estar con el, siempre hacia comida de más y con él nunca sobraba, no tocaba el lado izquierdo de la cama por si venia en plena noche a dormir y la cama estaba fría, la almohada perdía por momentos su perfume y ya no me encontraba su taza de te por la mesa de la cocina, ni sus papelujos y post it por todas partes ni nada.

Judith cuando venía a mi casa me comentaba cosas de como se aceleraba el proceso, yo no la preguntaba de este tema, supongo que ella estaba mas centrada en que no enchironaran a su hermano.

Los días que no iba a la parroquia, me quedaba en la consulta, haciendo limpieza, leyendo algun libro o algo.

Un día un coche de gran cilindrada en color azul electrico se paró en mi puerta, bajó de él un hombre de unos cuarenta años, con el pelo cortito y unas incipientes entradas, era más o menos de mi altura, llevaba una chaqueta canguro en azul verdoso muy llamativa, con unos vaqueros negros bastante ajustados que le hacian un poco de barriguita y unas dokers de terciopelo negro muy chulas, andaba de manera un poco bestia y llevaba una bolsa de papel blanco con letras en azul celeste en la mano. Golpeo con el puño en la puerta.

-Si?

-Buenos días, Steve?- dijo con voz muy grave

-No, soy la doctora, Steve está por allí, en la Iglesia.

-Tu eres Elisa?- la voz se le achispó

-Eh... Sí.

-Hola! Soy Carl, creo que Gary te ha hablado de mi, te importa que pase?, tengo mcuas cosas que contarte!

Con un caminar más femenino y la mano en postura afeminada pasó con diligencia. Dejó la bolsa encima de la mesa de las llaves con cuidado y colgó su chaqueta con sumo cuidado.

-Me encanta como has dejado la casa, ha quedado muy bonita, no parece que pases consulta aqui.

-Gracias?

Cogió la bolsa y entró a la sala, se sentó en un movimiento rápido y cruzó las piernas, con la bolsa siempre tratada con sumo cuidado.

-Carl, puedo ofrecerte un té?

-Uhhh, no, que va! Me pongo como una loca! Me emociono mucho con la teína, no, no. Gracias encanto.

Me senté a su lado, me parecía estrambótico todo aquello, pero me causaba mucha curiosidad, al fin y al cabo, no tenía nada mejor que hacer y me sentñia muy sola y Carl parecía divertido.

-Bueno, primero quiero decirte que es terrible terrible lo que estas pasando, sé que lo debes estar pasando fatal, primero ese baboso-(puso cara de asco al decir esto)- por aqui, luego el golpe de Gary y ahora tener que separarte de él. Sé que debe ser muy duro, verdad?

No sé quien era, no tengo ni idea de si es buena persona o es un futuro cabroncete, pero tengo claro una cosa: es la única persona que me ha dicho que siente esta situación. Y eso consuela.

-Gracias, yoo... me sentiría algo mejor si por lo menos pudiese hablar con Gary, no sé, no hablamos mucho, no como antes.

-No te sofoques querida, Steve en las épocas de trabajo duro es igual, "Carl me agobias, Carl, no me atosigues, Carl, no me toques los papeles". Solo se vuelcan por pura testosterona en su trabajo, verás como cuando esto termine se vuelca encima tuya Jajajajajajaja

Flipada, en una palabra. No podía creer que una persona que no conocía me hablara con esa cercanía y confianza y lo peor es que no me importaba. Me resultaba muy agradable que alguien pudiera suponer un soplo de aire fresco en esta casa.

-Mira, te comento, yo no sé si tu sabes algo de bodas gays, bueno eres española, estarás al día, bueno, que lo mismo eres una de esas y yo aqui tranquilamente tratandote como una persona cabal.

-Una de esas?

-Homofobica.

-No

-lo ves? Tengo uan intuición con la gente, se lo digo a Steve todo el rato, que tengo un sexto sentido con estas cosas, se lo digo siempre, pero a él le hace gracia, bueno, me preguntaba, como Steve y yo nos vamos a casar si conocías sitios donde no nos pusiesen problemas, porque ya sabes, no me gustaría para nada que encima que me caso fuera tenga que aguantar caras largas y tal, quiero una boda superperfecta, con magnolias por todas partes!!!

No pude evitar sonreir.

La verdad, no tenía ni idea, pero sabía de agencias de viajes especializadas en buscar cosas bonitas a gays, lo mismo ahí podían ayudarles. Pero me temo, que yo sola no podía ofrecer mucho a la pareja.

Carl apuntó alguna dirección en una pda que tenía y cogió su bolsita.

- De gran ayuda querida, mira-sacó una tarjeta de su billetero- soy cheff aqui, si necesitas cualquier cosa o te aburres de la gente del pueblo me llamas, y no te agobies, que seguro que sale todo bien y te saldrán arrugas. Voy a llevarle la comida Steve antes de que se coma a la gente... y solo me gusta que me lo coma todo a mi, tu ya me entiendes.

Ahogué una carcajada sonora.

-Riete tontaaaa! Mira, el sabado hacemos hiperfiesta gay, porque sí, porque nos mola, si te cansas que de que tu macho te ignore o solo quieres salir, toque y te busco un maromo, pero que sepas que no te lo podrás beneficiar... Dos besos querida, encantada, eres divina, nos vemosss chaiitoooo!!!

Cogió su chaqueta y volvió a cambiar sus ademanes por otros más masculinos. No pude evitar pensar en la discrimación que debía haber sufrido para tener dos caras tan claras y me dio pesar.

El día sufrio pocos cambios y trate de pasarlo lo mejor posible, incluso el plantearme "adoptar temporalmente" a un perro o algo. A eso de las 12 estaba viendo otra vez ocean´s twelve, pero ver a tios buenos, lejos de hacerme sentir bien me hacia sentir bastante peor.

Cansada me subí a la habitación, pero vi que habian colado algo bajo la puerta.

Era un sobre, lo abrí con avidez, no tenía nada escrito fuera.

Habia una cuartilla de papel doblada por la mitad, tiré el sobre al suelo y vi el contenido del mensaje.

"TE ECHO MUCHO DE MENOS, ESPAÑOLA... MUCHO"

Sonreí. Había que seguir adelante, Carl tenía razón.

http://www.youtube.com/watch?v=lycj26oVODU&feature=related

2 comentarios:

El chache dijo...

Este blog cada dia me tiene mas pillado.
Un saludete

tita hellen dijo...

Tranqui, que de momento, estoy en racha.