Punto en boca

martes, 20 de enero de 2009

Paparazzi


Nunca "Puede retirarse" ha sido una frase capaz de producirme tanto bienestar. Lo primero que hice fue salir fuera. Al cerrar la puerta, me senté en un banco de madera no muy lejano y respiré. Frente a mi una vetana enorme bastante alta, entraba luz de fuera.

Paradojicamente hoy estaba bien despejado.

Judith salió miró a ambos lados y terminó encontrándome.

-No ha ido tan mal.

-De veras lo crees?

Realmente no sentía que las cosas habian ido bien, es decir, se habia cuestionado hasta si era buen médico. Eso duele.

-De veras que no tiene sentido todo esto... en serio, que cuanto más lo pienso, menos lo tiene.

-Ahí, te tengo que dar toda la razón- dijo Judith mirandome sonriente- Ya verás, todo puede salir bien.

-Querrás decir todo va a salir bien... no?

-No, porque no te lo puedo asegurar, pero existe la posibilidad, y quiero aferrarme a ella... entramos?

-Prefiero no hacerlo... me voy a casa.

-Estás bien?

-Sí, necesito un poco de aire, eso es todo.

La pirámide de necesidades de Maslow nunca tuvo una teoría encontrada con la ley de Murphy: cuando necesitas algo, lo más probable es que no puedas obtenerlo. Al salir, un aluvión de personas con cámaras, micros, grabadoras y teléfonos se me acercaron al grito de "Es ella!".

Todos me increpaban preguntas sobre si realmente eramos pareja, si me habia saltado mi codigo deontologico para facilitar drogas en Hollywood, si nos ibamos a casar. Y qué hice?

Lo único que se puede hacer en estos casos: correr cual posesa.

Una desventaja tremenda es llevar tacones y tener poca resistencia a la carrera. Pero una ventaja es ser muy rápida, en el colegio era la más veloz de las niñas corriendo y la tercera de mi clase en cómputo total, lo cual era una ventaja considerable.

Así que baje las escaleras como pude y en cuanto vi un hueco, me puse a correr en direccion al coche, sin mirar atrás... Bueno, buscando las llaves se me cayeron, asi que tuve que dar media vuelta mientras una masa enfervorecida de periodistas me perseguían... Conseguí llegar al coche, lo encendí lo más pronto que pude, casi atropello a uno de ellos y salí a la carrera.

En cuanto llegué al pueblo vi que allí, también había, muchos retransmitian desde la taberna, otros desde la puerta.

Entré en la casa, advirtiendo que cualquier inclusión en mi vida privada sería denunciada ante la policía. Y cerré un portazo.

Ya no tenía derecho a salir, no tenía derecho a tener aire... y seguramente lo más fácil sería volverme a casa cuanto antes.

Se acabó el sueño. Ahora de verdad.

http://es.youtube.com/watch?v=6aVP1D6E4vA

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