Punto en boca

jueves, 22 de enero de 2009

Piece of me


Al otro lado de la puerta, la prensa, detrás de la vaya de la casa. A este lado yo, en el piso de arriba con Barbara.

Solo se notaba movimiento cuando alguien salía de mi casa o de la de Gary.

-Bueno, parece ser que el colesterol sigue bien, cosa que me alegra mucha Barbara, y veo que a pesar de las navidades, ha perdido hasta un kilito.

- Niña, te vas a ir antes de lo previsto verdad?

No podía mirarla y mentirla, no tenía sentido.

-Sí, he notificado mi decisión, aqui no puedo seguir.

Los días habian pasado pero salir a por el pan, a ver a mis pacientes cualquier cosa era un suplicio, muchos andaban entre mi basura, lo cual era un asco si tenias en cuenta que en la basura solo hay cosas asquerosas... puaj! A uno le tuve que curar una herida con una lata y poner la antitetánica... solo valió para ganarme el apodo de "Santa Mónica".

Los diarios no hablaban mal de mi, pero ponian a Gary como un ogro maltratador, cosa que no era cierta, y yo era una tonta desvalida, que se dedicaba al cuidado de la gente. Lo que aprendió la gente es la vida de esta Santa, que recibia palizas de su esposo, y su hijo convivia en concubinato con una mujer, pero Santa Monica rezó y ambos dejaron de ser crueles con ella, convirtiendose... es un asco de papel, con perdón, porque no es nada mi situación.

-Y que pasará con nosotros?

-Le mandarán un nuevo médico.

-Cuando?

La miré a los ojos, lo que más la aterraba era que otra vez volverían a estar desatendidos, y las urgencias, no tendrían remedio aqui.

-No lo sé, pero ya ve, que aunque esté yo aqui, bueno... Prudence... yo no pude hacer nada.

-Cuidaste de ella, la diste unos días. A veces eso es un mundo... te vas y no sabemos a quien mandarán, si es que traen a alguien... y Gary se irá, porque si no estas aqui, se irá y aunque estes... supongo que con este ajetreo, también debería irse. No me extraña.

-Barbara, si se van los periodistas, yo... podría quedarme, pero es imposible...

-Veremos.

Cuando una mujer tan resuelta como Barbara se pone de pie, abrazando su bolso y dice "veremos" el mundo toma otra perspectiva. No me cabe la menor duda que muchas de las grandes guerras empezaron con mujeres viejas, enjutas cogiendo sus porta objetos o lo que sea y mirando con cara distante mientras decían "veremos"... o sino, debería haber sido así.

Bajaba por la escalera con firmeza "Barbara, te dejas los análisis".

-Sé que estoy perfectamente querida, con eso me basta.

La abrí la puerta y los periodistas la acecharon. Pude ver como los apartaba sin perder el aplomo con grandes aspavientos diciendo "no sea grosero, querido, no me obligue a darle los azotes que su madre debe estar pensando en darle ahora mismo".

El tiempo era lento, y preocupante, las noticias llegaron a España, donde mi familia sufría bastante sin saber que habia pasado. Les conté la historia, se cabrearon bastante, les expliqué que la culpa de todo la tenia el muchacho ese...

"Niña, no se puede ir pegando a la gente", cuando les conté lo de la consulta, mi abuela dijo "bueno, no esta bien... pero tenia que poner más cuidado donde pega".

La violencia estaba siendo justificada, cosa que no tiene justificación, pero eso llenaba mis días, las vecinas nos traian comida, me resultaba indignante que las abuelas me trajeran peso, resultaba clastrofobico todo esto, y con cuidado, y resultados infructuosos, me conseguía escapar a dar las clases de gimnasia, que no dejaban de ser un grupo de mujeres en chandal, hablando de esos "apestosos paparazzi".

Judith no salía mucho, de hecho salía solo a las reuniones, las quedadas de los sabados en mi casa con su marido estaban fuera de lugar ahora que todos nos miraban. Un asco, cuando venia a la gimnasia se hacia la remolona a la hora de irse, nadie era capaz de afrontar todo esto.

-Gary se va a ir, lo sabes, no?

-Sí, por la peli, verdad?

-Intenta adelantar el rodaje, no sea que produccion se eche atrás.

-Mierda

-Qué vas a hacer?

-Nada, no haré nada, porque esencialmente no sé que hacer.

-Está muuuuy abatido con lo que dicen los periodicos, cree que tu puedes pensar lo mismo.

-No he leido nada, no puedo salir a comprarlo.

-Dicen que no ha ido a verte, que qué clase de persona es que te pega, le defiendes y luego pasa de ti.

-Yo sé lo que hay... Sé que no es verdad.

-Creemos que pinchan la linea y todo.

-Bueno, no podreis descargar porno...

Judith suspiró largamente. Nos abrazamos y permanecimos tiradas en el suelo un rato.

-Supongo que esto seguirá asi un rato, y si sigue mucho tiempo... tendré que irme.

-No quiero que te vayas ahora.

-Yo no quiero irme.

http://es.youtube.com/watch?v=ma-pQHqiQlY

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