Punto en boca

miércoles, 18 de marzo de 2009

Struter


Hubo un tiempo en el que el Corte Inglés tenía musiquilla en los ascensores, pero eso pasó...

En el Ritz no la hay, ni falta que le hace, si la hubiese pensarías que todo es parte de la fantasía que vives... porque crees que te han echado algo en la bebida y todo es una fantasía.

Seguí un largo pasillo donde dos armarios empotrados, con gafas de sol y trajeados aguardaban en la puerta. No sé porqué me dió por pensar que eran Hernandez y Fernandez superhormonados.

-Buenos días, soy la doctora.

-Pardón?

-Emmm... I´m the doctor, Mr... Kutcher, has made a phone call, he needs a doctor.

Uno de ellos entró en la habitación y me dijo que pasara, obviamente en inglés.

La habitación era maravillosa, una alfombra de colores verdes con flores, todo con flores blancas, mubeles hermosos y mucha luz entrando por la ventana.

Ashton, como si tuviesemos confianza, estaba tirado en el sofá. Retorcido de dolor. A su lado, Demi Moore, una mujer con el rostro de las que venden su alma a Satán y Satán se queda en una esquina llorando mientras las apunta con un dedo gritando "tramposa!", estaba a su lado haciendola mimos.

-Hola, eeeem... soy la doctora.

-Sí, mire, es que tuve un accidente esquiando, me rompí una costilla y bueno, pensé que estaba bien, pero esta mañana haciendo un esfuerzo, creo que la volví a romper...me duele mucho.

-Por favor quétese la camisa.

Abrí el maletin, saqué el estetoscopio y le palpé la zona, que estaba bastante hinchada y tenía mala pinta, estaba amoratada. Parecía la rotura de una flotante, Demi no soltaba su mano bajo ningún concepto.

-Creo que vamos a tener que inmobilizarle y tendrá que descansar.

Ashton me miró con la cara desencajada.

-No lo entiende...Estoy aqui por una presentación de una película, no puedo romper mi contrato, si lo hago estaré en un lio.

Le miré de tal forma que si tuviese puestas gafas, estas estarian en la punta de mi nariz y yo no las usaria para ver.

-No puedo faltar a esta noche, si quiere, luego me ingresa, pero no puedo faltar.

- No podría recetarle algo contra el dolor?

Suspiré mirando a Demi, que tenía una cara muy dulce... Satán debía odiarla de verdad.

- Saben ustedes el riesgo que corremos si se le clava la costilla en un pulmón?

La cara de ambos era la de un perrito abandonado. Vale, que les den un oscar. Si algo aprendes de esta gente rica es que si quieren matarse debes dejarles por completo.

-Va a venirse conmigo, le inmobilizaremos la zona lo que podamos, le daremos unas pastillas y si se siente peor, se vendrá conmigo y lo pondremos de baja sí o sí, de acuerdo?

Le receté lo típico en estos casos, ibuprofeno.

-no tiene algo más... no sé, mi médico me mandó vicodina la última vez...

-perdone, pero quién es el médico?

-usted, pero...

-ah, ah, ah... lo dicho, yo.

Vicodina? Estamos tontos? Un opiaceo tan fuerte?

Con mucho esfuerzo conseguimos llevarlo a la clínica e inmobilizar la zona con una especie de faja. Se tomó las pastillas y Demi y él estuvieron hablando mientras me iba a por los papeles del seguro.

-Le ha pedido el autógrafo?

-te los he traido, no te parece mejor?

-gracias!

Al volver a la habitación Demi estaba seria mirándome."Podría acompañarnos usted y vigilarle".

-comorl?

-Sí, Ashton no va a hacerla ni caso...

-Demi...

-Es verdad, venga con nosotros. Le pagaremos si es necesario

-La verdad es que yo...

Cuando ves tu paga mensual en un cheque te da de todo.

No hay comentarios: